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Los expertos instan al Consell a regular el 'boom' urbanístico asociado al golf

La provincia de Alicante tiene 15 campos y proyecta otros 25 nuevos

Campos de golf sí, pero con condiciones. Los catedráticos de la Universidad de Alicante Jorge Olcina y Sergio Quesada alertaron ayer de la necesidad de una normativa autonómica que regule la proliferación de promociones urbanísticas vinculadas a estas instalaciones deportivas. Los profesores aclararon que los problemas de gasto hídrico no tienen que ver con los campos en sí, sino con las urbanizaciones que se construyen a su vera.

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La provincia de Alicante tiene 15 campos de golf en funcionamiento y otros 25 en proyecto. El catedrático de Análisis Geográfico Regional Jorge Olcina, que ayer pronunció una conferencia en un curso de la Universidad de Verano Rafael Altamira sobre golf y turismo, prefiere no concretar si le parecen demasiados, "porque depende de dónde se ubiquen y porque el problema no es el agua que se usa para regarlos, sino la orla inmobiliaria que suele acompañarlos". "En un municipio pequeño", añadió, "construir 4.000 ó 5.000 viviendas implica un incremento importante del gasto hídrico. Pero para una ciudad más grande no supone mayor perjuicio".

En 2005 el turismo vinculado al golf dejó 2.500 millones de euros en España. La provincia de Alicante, que concentra el 15% de los campos existentes en el Estado, "necesita" apostar por la llegada de visitantes de alto poder adquisitivo, en opinión del catedrático de Economía Aplicada Sergio Quesada: "El turista de golf gasta una media de 150 euros al día, frente a los 40 ó 50 del de sol y playa". Olcina considera que los sistemas basados en la reutilización de las aguas residuales y la desalación permiten "desterrar debates inútiles" en torno al consumo hídrico de estas instalaciones. Otra cosa, aclaró, es permitir que las urbanizaciones florezcan al antojo de promotores y ayuntamientos. "Debe primar la sensatez", añadió el profesor, crítico con la ausencia de unas directrices que regulen la ordenación del territorio a nivel autonómico. La Generalitat, según Olcina, "debe dictar unas normas claras" que delimiten cuántos campos pueden instalarse y dónde durante los próximos 15 ó 20 años. "El plan de Cataluña puede ser un modelo a seguir", puntualizó.

El anteproyecto de la futura Ley del Golf, a juicio de Olcina, "es muy innovador y respetuoso con el medio ambiente" porque recomienda la reutilización de aguas residuales, aunque debería ir acompañado de una ordenación que resguarde el territorio de la avalancha de proyectos. "Parece que haya una carrera para ver quién hace más campos de golf", indicó Quesada, director del curso, que a través del debate entre expertos en golf, turismo y recursos hídricos pretende contribuir a que la población "esté informada antes de decidir" si está a favor o en contra.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 7 de julio de 2006