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La Fundación Botín exhibe la colección 'Klee' de Heinz Berggruen

50 obras recorren la trayectoria del artista

Heinz Berggruen pagó 100 dólares en 1939 por su primer klee. Perspectiva fantasma, aquella pequeña acuarela de un pintor todavía no muy conocido, supuso el inicio de una pasión del entonces joven coleccionista alemán por Paul Klee. Esta pasión dura hasta hoy. Sesenta y cinco años después de la compra, la Fundación Marcelino Botín de Santander ha reunido 50 obras que en algún momento pertenecieron a Berggruen y que recorren la trayectoria del artista suizo desde 1915 hasta 1940, año en el que murió en una clínica cercana a Locarno.

El paseo por la exposición Paul Klee. Colección Berggruen comienza y termina con dos panorámicas urbanas: Visión de ciudad en ascenso, de 1915, y Vistas de la ciudad de Cnossos, de 1940. Entre medias, cabe una gran variedad de estilos -desde el óleo sobre lienzo hasta tinta china sobre papel-, de colores -desde los tonos ocres hasta el Paisaje en verde- y de temáticas -desde las formas geométricas hasta un retrato de Adán y Eva-.

La mayor parte de los cuadros expuestos fueron donados por el coleccionista a tres instituciones, que los han cedido temporalmente al centro cántabro. En 1973, Berggruen regaló 13 pinturas del artista al Musée National d'Art Moderne de París (ahora Centro Pompidou), y 90 al Metropolitan de Nueva York. El tercer museo que se benefició de la generosidad del alemán fue el Estatal de Berlín. Únicamente ocho obras expuestas forman parte todavía de la colección de la familia. La muestra estará en Santander hasta el próximo 24 de septiembre. Después viajará al Palazzo Ruspoli de la Fondazione Memmo en Roma.

"A mi padre le gustó la vertiente poética de las pinturas de Klee y su sentido del humor", asegura Olivier Berggruen, comisario de la exposición e hijo del coleccionista. Como ejemplo de las "bromas" que el artista dejaba caer en sus obras, el comisario señala la gallina de Reflexión a la hora del desayuno, rodeada por un huevo en su cascarón y otro frito, además de por un cuenco y un signo de exclamación.

Sueños

La exposición se detiene especialmente en los años posteriores a la I Guerra Mundial, en los que Klee dio clases en la Bauhaus. En la muestra de la Fundación Botín también queda patente la relación de Klee con los movimientos artísticos más importantes de su tiempo. "Aunque nunca fue un surrealista, siempre tuvo una enorme afinidad con ellos", explica Olivier Berggruen. "A través de sus cuadros, uno se sumerge en sus sueños".

El comisario señala El hombre debajo del peral, de 1921, como una de las obras más representativas de este periodo. En esta acuarela pintada sobre papel, Klee plasmó su lado más optimista. "Yo lo veo como el árbol de la vida, una muestra de cómo el poderoso universo de Klee recrea el proceso de regeneración vital. El marco dorado también contribuye a esta sensación", agrega Berggruen.

El coleccionista Heinz Berggruen asistió ayer en Santander a la inauguración de la exposición, acompañado por Paloma Botín O'Shea.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 7 de julio de 2006