El 'pub' Donegal fue cerrado un mes antes de la querella de la fiscalía
El pub Donegal, situado en el número 44 de la calle Nou de la Rambla de Barcelona, fue clausurado por el Ayuntamiento el pasado 10 de mayo, un mes antes de que el fiscal interpusiera una querella contra dos altos cargos del distrito municipal de Ciutat Vella por tolerar durante varios meses los ruidos originados por el local. La querella, en la que el fiscal les acusa de un delito de prevaricación medioambiental, ya ha sido admitida a trámite por el Juzgado de Instrucción número 18 de Barcelona y se dirige también contra la arrendataria del local, a la que acusa de un delito contra el medio ambiente.
La orden de precinto que se ejecutó el 10 de mayo fue la cuarta que dictó el consistorio y hasta el momento no ha sido rota, por lo que el local sigue cerrado en la actualidad.
El Ayuntamiento ha puntualizado este dato al concocer la petición del fiscal en la querella de que el pub sea clausurado durante dos años por decisión judicial. Del mismo modo, el consistorio defiende su actuación en este caso y recuerda que empezó a inspeccionar el local antes de que los hechos fuesen denunciados en la fiscalía por la familia de los vecinos perjudicados, que están afectados por trastornos físicos y psíquicos como consecuencia de los ruidos que hacía el pub.
Denuncia y actuación
El fiscal relata en la querella que, efectivamente, el Distrito realizó diversas mediciones, pero también explica que no dictó la primera orden de clausura del pub Donegal hasta el 7 de febrero de 2006, cuando ya había transcurrido más de un mes de la denunca interpuesta por los afectados ante la fiscalía, el 29 de diciembre de 2005. Esa orden de precinto y otras dos posteriores fueron rotas por la arrendataria.
Patricia del Cerro, la abogada de la mujer que explotaba el negocio, asegura que este proceso administrativo está causando un gran perjuicio a su cliente porque se trata de una mujer que vive sola y que no tiene otros ingresos. La letrada asegura que la propietaria también ha sufrido indefensión porque los vecinos afectados por los ruidos les han dificultado la realización de otras mediciones distintas a las efectuadas por la Guardia Urbana y los Mossos d'Esquadra.
La arrendataria del local también explicó que el expediente disciplinario del Ayuntamiento y la difusión de que existe una querella contra ella y contra los responsables del distrito le ha causado un grave perjuicio y que, si puede, tiene la intención de deshacerse del negocio.
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