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El control de la energía en Bolivia

España envía a La Paz al 'número dos' de Exteriores para buscar una salida negociada

Solbes afirma que hay que mantener abierta la vía jurídica si no hay resultados

Bernardino León, secretario de Estado de Exteriores, al frente de una delegación interministerial española, se entrevistará hoy en La Paz con el presidente boliviano, Evo Morales, a fin de concretar el alcance de la nacionalización de los hidrocarburos decretada por su Gobierno y de encauzar la salida dialogada de la crisis que propugna José Luis Rodríguez Zapatero. Por su parte, el líder del PP, Mariano Rajoy, criticó ayer que no se haya llamado a consultas al embajador español en La Paz, lo que según él demuestra que el Ejecutivo no atiende a su "obligación de defender a las empresas españolas".

El objeto de la cita de hoy en la capital administrativa de Bolivia, explican fuentes próximas a la delegación, es aclarar los límites técnicos, jurídicos y políticos del debate, pues la negociación en sí corresponde a las empresas. El Ejecutivo trata así de respaldar los intereses de Repsol-YPF y de facilitarle un panorama más concreto de las posiciones, intenciones y actitudes de las autoridades bolivianas, a fin de que la empresa española aborde en las mejores condiciones posibles los 180 días previstos para la renegociación de los contratos. La delegación española tratará, además, de obtener información adicional sobre el desarrollo de la cumbre cuatripartita latinoamericana celebrada hoy en territorio argentino.

Por su parte, el vicepresidente segundo, Pedro Solbes, subrayó desde Bruselas que el decreto boliviano implica un incumplimiento de los acuerdos internacionales sobre inversión, y que España debe defender los derechos de sus inversores en ese país. "Siempre hay que usar todos los elementos de negociación hasta que ésta se acabe", dijo, pero precisó que "hay que mantener los márgenes jurídicos de actuación" en caso de que no se logre ningún resultado con la negociación, informa Efe.

La misión española, que emprendió viaje a Bolivia ayer poco después de la una de la tarde, incluye, además de a León, a los directores generales de Financiación Internacional del Ministerio de Economía, Ramón Guzmán; de Comercio e Inversiones del Ministerio de Industria, Óscar Vía; de Relaciones Económicas Internacionales del Ministerio de Exteriores, María Jesús Figa, y al miembro de la asesoría económica del presidente del Gobierno Jorge Blázquez.

La cita de esta delegación con Morales fue acordada el pasado martes por la noche, en una conversación telefónica con el propio presidente boliviano, por el ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos. Éste declaró ayer en Tallin (Estonia) que el objetivo de la visita es "clarificar y avanzar en el diálogo entre las autoridades bolivianas y las españolas, con el fin de retomar una buena cooperación en todos los campos".

Moratinos explicó, además, que la misión presidida por Bernardino León tiene encomendada una segunda etapa mañana en Brasilia para entrevistarse con el presidente, Luiz Inácio Lula da Silva, o alguno de sus asesores económicos más próximos, a fin de coordinar estrategias y garantizar la coherencia de la acción española con lo acordado ayer a nivel regional, en Puerto Iguazú.

La iniciativa del Gobierno, adoptada, según Moratinos, en un clima de estrecho contacto con Repsol -el ministro dijo ayer que ha hablado dos veces con el presidente del grupo petrolero, Antonio Brufau, desde que se inició el conflicto- reafirma la línea de diálogo preconizada por el Gobierno, en abierto contraste con el líder del PP, Mariano Rajoy. El Partido Popular recriminó ayer al Gobierno que no haya llamado a consultas al embajador español en La Paz en protesta por el decreto nacionalizador.Rajoy calificó de "sorprendente" que "el Gobierno de España no haya llamado al embajador de España en Bolivia". No hacerlo, según él, muestra que el Gobierno no atiende a su "obligación de defender a las empresas españolas". Rajoy dedicará a este asunto la pregunta semanal que puede hacer los miércoles al presidente del Gobierno en el Congreso de los Diputados.

Amistad con Castro

Tras asegurar que la situación en la que ahora se encuentra Repsol en Bolivia es "la expresión gráfica de la política exterior española en los dos últimos años, que es la política de amistad con Fidel Castro, con Hugo Chávez y con Evo Morales", Rajoy elogió la reacción de Brasil en comparación con la que ha tenido España en respuesta a Morales. El motivo, a su juicio, es que "el señor Zapatero es siempre fuerte con los débiles, pero con los que no son débiles, pues traga".

El portavoz parlamentario del PP, Eduardo Zaplana, fue más allá en su crítica. Dijo que un Gobierno del PP habría hecho "saber al presidente de Bolivia que esto no es gratis". No tiene sentido, según Zaplana, que el Gobierno español no haya reaccionado "cuando se ha ocupado militarmente una empresa española", y que su respuesta sea que "no pasa nada y que es lógico porque lo llevaban en el programa electoral".

Rajoy añadió que a la decisión de Morales en Bolivia se suma, en Venezuela, que "el señor Chávez se dedica a expropiar las tierras de los ciudadanos españoles, particularmente canarios y gallegos", sin que haya ninguna crítica ni del ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, ni de Zapatero.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 5 de mayo de 2006