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Putin propone una nueva ruta del gas para aislar a Ucrania

El presidente de Rusia, Vladímir Putin, propuso una nueva ruta de transporte de gas a Europa por el sur, que complementaría el futuro gasoducto del Báltico por el norte. Ambos trayectos tienen en común que evitan el territorio de Ucrania, por donde actualmente circula el 80% de los suministros de gas ruso a Europa.

El líder ruso hizo su propuesta en Budapest durante la primera visita oficial que, desde su llegada al poder en 2000, realiza a Hungría y a la República Checa. Estos dos países, antiguos aliados de la URSS, son hoy miembros de la UE y de la OTAN. En su viaje, Putin lamentó las intervenciones militares soviéticas, que sofocaron los brotes de democratización en 1956, en el caso de Hungría, y en 1968, en el de Checoslovaquia. Subrayó, sin embargo, que el pasado no debe ser un obstáculo para el presente y el futuro.

Con su visita, el presidente ruso trata de compensar la indiferencia política existente en los últimos años entre Moscú, por un lado, y Budapest y Praga, por otro, pese al buen desarrollo de las relaciones comerciales. Hungría y la República Checa son los principales compradores centroeuropeos del gas ruso, con 9.250 y 6.800 millones de metros cúbicos, respectivamente, en 2004, por delante de Polonia y Eslovaquia.

Tanto Hungría como la República Checa reciben el combustible a través del gasoducto que pasa por Ucrania. El nuevo esquema lanzado por Putin presupone la participación de Turquía, ya que el gasoducto Corriente Azul, que atraviesa el mar Negro desde Rusia a Turquía, se convertiría en parte del trayecto hacia Europa central.

Otros destinos

Inaugurado en 2003, el gasoducto ruso-turco, con una longitud de 446 kilómetros y un coste de 3.200 millones de dólares, constituye un quebradero de cabeza para Moscú, ya que Turquía sólo consume un tercio del gas que Rusia está dispuesta a suministrar. Moscú ha buscado diversas formas de amortizar la conducción infrautilizada y de prolongarla hacia otros destinos como son Israel, el sur de Italia, los Balcanes y ahora, por lo visto, Europa central.

En Budapest, Putin dijo que, tras haber tendido el gasoducto por el fondo del mar Negro, "ahora se examina la posibilidad de prolongar este proyecto hacia el sur de Europa". "A este respecto", subrayó, "Hungría adquiere un mayor papel e importancia para el aumento de la seguridad de los suministros energéticos (...) a otros países de Europa. Puede transformarse en uno de los centros energéticos europeos y llegar a ser una importante base y eslabón de la cooperación energética en el continente", subrayó. En Budapest, Putin abordó también la posibilidad de construir un depósito de gas de gran capacidad en Hungría.

La energía fue también tema central del viaje a la República Checa, donde el líder ruso manifestó su interés en ampliar la cooperación nuclear y en participar en la modernización energética.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 3 de marzo de 2006