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Entrevista:MATEJA KEZMAN | Delantero serbio del Atlético | Fútbol

"Durante la guerra tuve muchas experiencias felices"

Mateja Kezman, nacido en Belgrado hace 26 años, parece un francotirador. Lleva un gorro negro calado hasta las cejas, unos vaqueros estrechos y una cazadora oscura. Junta las manos, y empieza a hablar con la entonación de una persona normal, sin quedarse hiptonizado por la grabadora. Es sincero,con un toque casi brusco. Un carácter al rojo vivo que ya ha protagonizado varios incidentes en el vestuario rojiblanco. Una caseta que, sin embargo, le demostró su aprecio el pasado sábado dejándole tirar un penalti reservado a Fernando Torres. Lo falló y todos sus compañeros le consolaron. Porque Kezman "es un tipo auténtico", dicen. Lleva cinco goles en Liga. El Atlético, que visita mañana el Bernabéu, lleva seis victorias seguidas.

"Con Bianchi la situación era insostenible. Él fue delantero, pero a mí no me enseñó nada"

"Me he peleado con mucha gente. Para mí es normal, luego tomas una cerveza y todo arreglado"

Pregunta. Vaya lío en el Madrid justo la víspera de su visita.

Respuesta. No sé muy bien que ha pasado, la verdad. No me he enterado, pero sea lo que sea son un gran equipo muy complicado.

P. ¿Es usted un hombre de carácter o de mal carácter?

R. Soy muy ambicioso y un gran luchador. Serbia es un país que siempre ha tenido que pelear a lo largo de su historia y yo desde pequeño he sido educado en esa lucha. Además, he crecido en un guetto muy duro en el que cada día había que luchar y ser muy fuerte. Creo que es un punto fuerte de mi carácter y que ha aportado mucho a cada club en el que he estado.

P. Pero allá por donde pasa se pelea con alguien.

R. Por supuesto que he tenido problemas. Creo, sin embargo, que con los entrenadores he tenido casi siempre una buena conexión. Naturalmente que me he peleado con otros jugadores, con periodistas, con entrenadores o con gente del entorno, pero así es la vida. Para mí es normal: un día te peleas y al siguiente te tomas unas cervezas y todo arreglado. No puedo cambiarme. A veces soy muy caliente.Cuando me equivoco pido perdón, reconozco mi error, y ya está.

P. Me ha hablado de un barrio duro, ¿cómo fue su infancia?

R. Vivía en un suburbio y nos pasábamos el día en la calle. Jugábamos de 10 de la mañana a 10 de la noche, cuando volvíamos a casa. Entonces ya era delantero. Mi padre fue portero y me recomendó que no siguiera su oficio, era demasiado duro y se ganaba menos.

P. ¿Y la guerra?

R. Las primeras guerras no se notaban en Belgrado.

P. Pero después la OTAN bombardeó su ciudad.

R. Cuando los bombardeos, en 1999, me sentía triste y tuve miedo. Pero fíjese, los seres humanos somos extraños y tuve muchas experiencias felices en esa época y me lo pasé muy bien. Durante dos meses nadie trabajaba, no podíamos hacer nada y nos pasábamos el día con la familia y los amigos. No había obligaciones. La fiesta duraba día y noche.

P. Así contado parece que aquello fueron unas vacaciones.

R. No quiero friviolizar, sólo le explico lo raros que somos. Se puede ser feliz en medio del desastre. Por supuesto que fue terrible. Los niños se asustaban. Oír una sirena de alarma no es agradable.

P. Y explota en el PSV.

R. Holanda es fantástica para empezar. No hay presión y tienes un entrenador personal para que te haga mejorar en tus puntos débiles. Le recuerdo que en el PSV han jugado Ronaldo, Van Nistelrooy, Gullit...y yo marqué más goles que todos ellos y el club hizo negocio traspasándome al Chelsea.

P. ¿Qué pasó allí?

R. Que no fui feliz. Mourinho no creía en mi talento.

P. ¿Cuáles fueron sus diferencias con Mourinho?

R. No sé, es su problema. Prefirió fichar a Drogba por un montón de dinero y yo metí más goles que él. Le salió mal la jugada.

P. Creo que tuvo discusiones muy fuertes con él.

R. Tuve conflictos y pequeñas peleas hasta que forcé irme.

P. ¿Por qué el Atlético?

R. Me apetecía España, conocía Madrid por las vacaciones. El carácter es parecido al de los serbios y la lengua es fácil. Elegí el Atlético porque merece volver a ser el tercer equipo de España.

P. Pues no parece que lo haya conseguido...

R. Cierto, y resulta muy difícil. A veces me iba a casa dándole vueltas, preguntándome qué estaba pasando, qué fallaba.

P. ¿Llegó a alguna conclusión?

R. Sencillamente, el vestuario perdió la confianza en Bianchi. Cuando no crees en el entrenador es imposible. El cambio fue un acierto. Bianchi lo intentaba pero no daba con la tecla y creó muchos problemas. En los últimos meses se creó una situación insostenible.

P. Bianchi fue un gran ariete, ¿no le enseñó nada del oficio?

R. No, y me sorprendió mucho porque mi padre me había dicho que fue un gran goleador y él también nos lo recordaba. Esperaba que trabajase con los delanteros un poco más, pero apenas lo hacía.

P. ¿Cómo es Murcia?

R. Murcia es ambicioso. Nos ha dado confianza y también un poquito de libertad.

P. ¿La actitud de los jugadores ha sido decisiva?

R. Ahora somos un equipo y corremos. Con confianza se empieza a notar que hay siete internacionales en el césped.

P. ¿Qué hace cuando termina de entrenarse?

R. Finalmente, creo que he encontrado la paz en Madrid. Voy a restaurantes, a bares con otros serbios. Voy con los niños al parque, de tiendas, al cine, a discotecas a veces... cosas normales.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 3 de marzo de 2006