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Reportaje:30 años de una matanza

Las líneas borradas de la historia

Los afectados del 3 de marzo llevan tres décadas esperando que la verdad venza a la versión oficial

Vitoria
Mañana serán 30 los años que los familiares de las víctimas de los sucesos del 3 de marzo de 1976 en Vitoria llevan esperando la verdad y la justicia. Ese día había sido convocada una jornada de huelga general en demanda de mejoras laborales. Una asamblea de trabajadores en una iglesia de la ciudad fue disuelta por agentes de la entonces Policía Armada, que lanzaron gases al interior. Quienes iban saliendo fueron recibidos a tiros, con el resultado de cinco muertos y decenas de heridos. El suceso fue juzgado por la jurisdicción militar y la versión oficial que ha prevalecido es que la policía actuó en "legítima defensa". Así, los afectados no han podido recibir ninguna compensación. "Somos víctimas del terrorismo de Estado, así es como lo siento y como me gustaría que se reconociera", resume su opinión la hija de uno de los heridos de bala.

Las víctimas del 3 de marzo de Vitoria llevan 30 años esperando que la historia cuente toda la verdad. Sin ningún tipo de compensación judicial ni resarcimiento económico, los afectados por una actuación policial que marcó profundamente la historia social y laboral de la Transición aspiran a que lo que realmente sucedió en la capital alavesa aquel día se asome a los libros y documentos oficiales. Agrupados en la Comisión de Víctimas del 3 de Marzo, aseguran que la memoria de los cinco muertos y los más de 150 heridos de bala se merece una reivindicación.

Tras varios meses de huelga en demanda de aumentos salariales, el 3 de marzo era jornada de paro general. Cientos de trabajadores que se reunieron en asamblea en la iglesia San Francisco de Asis, de Zaramaga, fueron tiroteados cuando escapaban de los gases lacrimógenos que la policía arrojo al interior del templo.

La ley de Memoria Histórica recuperará lo que pasó aquel día en la capital alavesa

La versión oficial, recogida en la sentencia de un tribunal militar, es que la policía hizo uso de la "legítima defensa para responder a una agresión de los trabajadores". La justicia militar reconoció que se trataba de "homicidios", pero archivó el caso al no encontrar culpables.

Sin embargo, las dificultades para reescribir las líneas borradas de la historia son muchas. El diputado socialista Ramón Jáuregui explica que una revisión penal es imposible, ya que la Ley de Amnistía impide revisar judicialmente los hechos anteriores a 1977. Sin embargo, el Gobierno central trabaja en una ley sobre la Memoria Histórica, que estará preparada para mediados de 2007. En ese texto habrá un reconocimiento simbólico de las víctimas del "tardofranquismo", que recibirán compensaciones económicas. Uno de los informes preparatorios recogerá los sucesos de Vitoria, además de otros episodios de esos años que afectaron a otro centenar de víctimas.

Para el historiador Antonio Rivera "no se ha hecho historia" de aquellos sucesos, a pesar de la trascendencia que tuvieron para sentar las bases de las modernas relaciones laborales, al cuestionar el sindicalismo vertical y acelerar el final del "franquismo sin Franco". De 1973 a 1975 se perdieron 1,5 millones de jornadas laborales en conflictos. En 1976 fueron 12 millones. La inflación se situó en el 20%, y el pan subió el 40%. De 300.000 parados en 1973 se pasó al millón en 1976.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 2 de marzo de 2006