De Kioto, lunas y clones
No lo recordaban los más viejos del lugar. Cientos de miles de personas recorriendo las calles de Madrid al paso marcado por lo más granado del episcopado español. Nunca en la democracia, los obispos se habían erigido en protagonistas absolutos de una manifestación antigubernamental. Primero lo hicieron contra la ley que legalizó el matrimonio homosexual, y luego, aunque de modo más desvaído, contra la reforma educativa de la ministra María Jesús San Segundo. Fue esta movilización episcopal, que vino precedida de una sonora reprimenda del propio Juan Pablo II contra el "laicismo" del Ejecutivo socialista, la imagen quizá más sorprendente del año que termina. Trescientos sesenta y cinco días que dieron para muchos hitos. He aquí algunos.
Protocolo de Kioto. Y ocurrió. Tras largos años de negociaciones y dudas, el 16 de febrero pasado entró en vigor el más ambicioso y complejo acuerdo internacional sobre medio ambiente. Con el apoyo de 141 países firmantes, el protocolo obliga a una treintena de países industrializados, entre ellos España, a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero que causan el cambio climático. Para desgracia del planeta y de las generaciones venideras, Estados Unidos, el mayor emisor mundial, se negó a participar. España sí que se sumó a Kioto, pero con una de las peores notas de la clase en el cumplimiento de sus obligaciones.
Los secretos de Titán. La aventura del espacio tuvo un protagonista europeo. En una gesta que obligó a contener la respiración, la sonda automática Huygens descendió el 14 de enero hasta la superficie de la luna mayor de Saturno y permitió al ojo humano extender su vista sobre un mundo hasta entonces ignoto; un universo sumido en una atmósfera anaranjada de nitrógeno y moléculas orgánicas, barrido por lluvias de metano y surcado por profundos valles.
Alonso, contra la malaria. Se llama Pedro Alonso, es médico y tiene un enemigo: la malaria. En el poblado de Manhiça, en Mozambique, este madrileño de 46 años dirige el ensayo más importante y prometedor contra esta enfermedad que mata un millón de niños al año. Para ello cuenta con la tecnología punta de la multinacional Glaxo, el dinero de Bill Gates, el apoyo de la cooperación española y, sobre todo, un corazón que nunca ha dejado de denunciar un hecho tan evidente como injusto: que el 90% de la investigación farmacéutica se dedica a combatir las enfermedades que sufre el 10% de la población más rica del planeta. Su último gran éxito ha sido demostrar que su prototipo de vacuna protege a largo plazo. Ahora únicamente le falta conseguir que funcione en niños de menos de un año. El sueño de iniciar una campaña de vacunación en 2010 está cada vez más cerca.
Falso clonador. Vilipendiado por sus colegas, despojado de cualquier honor, odiado por las falsas esperanzas que alumbró en miles de enfermos. Así ha terminado el año el científico coreano Hwang Woo-Suk, el fulgurante veterinario que en mayo pasado anunció en la prestigiosa revista Science uno de los mayores avances en medicina regenerativa: la obtención, a partir de embriones clonados de enfermos de líneas de células madre. Hwang, un hombre hecho a sí mismo, aún mantiene la validez de su técnica y posiblemente la última palabra en este caso aún no haya sido dicha. Pero el mazazo propinado por la comisión de investigación de la Universidad de Seúl, que a finales de año certificó la falsificación de los datos empleados por Hwang, deja poco espacio para salidas honrosas.
La reforma educativa. Arrancó como una norma de mínimos destinada a limar las aristas de la Ley de Calidad aprobada por el PP. Pero en pocos meses, repletos de medias verdades, se convirtió en la diana preferida de la derecha y en uno de los mayores quebraderos de cabeza del Gobierno. El proceso de deterioro culminó en noviembre, cuando el PP, la Iglesia y los representantes de la educación concertada-religiosa sacaron a la calle a 375.000 personas para exigir la apertura de una negociación directa con el presidente del Gobierno. Zapatero respondió recibiendo a los líderes de la protesta y abriendo en el Congreso un proceso de negociación. Tras una catarata de concesiones, la ley recuperó apoyos y mostró un renovado vigor parlamentario.
El nuevo divorcio. La reforma del ministro Juan Fernando López Aguilar puso en el siglo XXI la ley del divorcio de 1981. La norma acortó drásticamente plazos al eliminar la necesidad de separación previa y las causas de culpabilidad. También permitió la custodia compartida.
Violencia machista. El arsenal contenido en la Ley contra la Violencia de Género empezó a aplicarse este año. Juzgados especializados, penas más duras para los hombres, ayudas para las víctimas... El año, con todo, finaliza, a 28 de diciembre, con 62 mujeres asesinadas, diez menos que en 2004.
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