Reportaje:INTERNACIONAL

Merkel llega a una Europa en crisis

El año 2005 empezó bien, y terminó relativamente bien para la Unión Europea, pero entremedias, la UE cayó en una profunda crisis política, de la que tardará en recuperarse, con el fracaso de su tratado constitucional en las urnas de los referendos en Francia y en Holanda. El 1 de enero, la mayor ampliación de su historia -a 10 nuevos miembros, ocho del otrora Este más Chipre y Malta-marca el fin de la división del continente y su primera unificación (aún incompleta) pacífica. Pero quizá la Unión se había preparado insuficientemente para tal paso, o para el siguiente de enorme magnitud: la adhesión de Turquía, con la que, sin prejuzgar el resultado, finalmente los 25 decidieron en octubre abrir negociaciones.

Los 'noes' al proyecto de Constitución expresaban también una protesta contra la situación de la economía, la inmigración y la globalización
El éxito del último Consejo Europeo se debió en buena medida a su última incorporación de peso, Merkel, que jugó un papel discreto de mediación
La Alemania de Merkel tiene una economía en crisis por la ayuda a los Estados del Este

En su visita a Bruselas en febrero al comienzo de su segundo mandado, George W. Bush plasmó el cambio de actitud de Washington hacia la UE visitando las instituciones comunitarias y, sobre todo, tratando a la UE como nunca antes como interlocutor estratégico. Pero, ironía de la historia, cuando finalmente Bush le prestaba su reconocimiento, la UE no pudo corresponder plenamente, pues, cuando estaba empezando a recuperarse de las profundas divisiones internas provocadas por la guerra de Irak, se estrelló contra los referendos en Francia y Holanda. Los sondeos indican que los noes que acabaron triunfando no iban dirigidos sólo contra el proyecto europeo, sino que sobre todo expresaban una protesta contra la situación económica, la ampliación, la inmigración y la globalización. Blair aprovechó para aplazar su referéndum hasta que Francia señalara cómo salir de este atolladero, pues ni Chirac dimitió, ni indicó la vía a seguir. Los 25 decidieron abrir una reflexión hasta como tarde el 1 de noviembre de 2006, fecha indicada en la Constitución para decidir qué hacer si uno o más miembros (se redactó pensando, sobre todo, en el Reino Unido) no lo había ratificado. Pero la reflexión ha sido escasa. En España, el referéndum sobre la Constitución europea fue aprobado por una amplia mayoría con una participación decente. A finales de 2005, 14 países habían ratificado el tratado, y en 9 estaba en el aire y 2 lo habían rechazado.

"La frontera de Europa"

Tampoco avanzó la UE en el llamado Proceso de Lisboa para convertirse en 2010 en la economía más competitiva del mundo. Sí progresó en materia de seguridad y justicia, y muy especialmente en la europeización de las políticas de inmigración tras los sucesos de Ceuta y Melilla, percibidas ahora como "la frontera de Europa". También los avances en política exterior y de seguridad han sido notables, aunque el ruido general no haya permitido que se escucharan, ya sea en los Balcanes, en Aceh, en Rafah -donde los europeos se encargaron de vigilar la frontera palestina con Egipto- o en la intensa negociación, aún en curso, de la llamada UE-3 (Londres, París y Berlín) con Teherán para evitar que Irán acabe dotándose de armas nucleares.

Más aún con el acuerdo, cerrado in extremis sobre las Perspectivas Financieras para 2007-2015, para alcanzar el cual el 17 de diciembre, tras no lograrlo en junio, todos hubieron de ceder un poco, incluido Blair, con una rebaja del cheque británico. El éxito de este último Consejo Europeo se debió en buena parte a su última incorporación de peso: la nueva canciller alemana, Angela Merkel, que supo desempeñar un papel discreto de mediación entre ricos y nuevos, al aceptar un ligero aumento de los gastos comunitarios respecto a la propuesta británica. Pero esta Alemania de Merkel no es la de las alegrías financieras que facilitaron tan buen acuerdo para España en las Perspectivas Financieras 1999-2006. Es una Alemania con una economía en crisis debido al peso de las ayudas a los länder del Este, y a un sistema de bienestar que ya no se puede permitir.

Merkel representa la llegada al poder no sólo de una democristiana y de una nueva generación, sino, por primera vez, de una canciller nacida en la antigua República Democrática Alemana. Ella contaba con poder formar una alianza de los democristianos con los liberales, pero la aritmética de los resultados electorales la ha obligado a formar una gran coalición con los socialdemócratas para, en el fondo, sacar adelante la Agenda 2010 de reformas planteada por su rival y antecesor en el cargo, Gerhard Schröder. Pero quizá sea la forma de sacar adelante, sin demasiada resistencia, unas reformas que Alemania, la mayor economía de la Unión Europea, necesita.

Tras España y Polonia, la llegada de Merkel marca el tercer gran cambio en el liderazgo de países grandes de la Unión. Italia tiene elecciones en 2006, Blair dejará su cargo en los próximos meses o años, y en 2007 llegarán las elecciones francesas. En esta transición, Merkel se puede afianzar como una nueva líder europea para otra Unión, más ancha y con nuevas prioridades en materia tecnológica, de competitividad económica, de desarrollo rural y medio ambiente. Eppur si muove.

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