Reportaje:INTERNACIONAL

El 11-S aún pasa factura

Ha sido un año intenso que ha seguido pagando la factura del 11-S, en el que se ha puesto en entredicho la integración de los inmigrantes en Occidente, Irak ha caminado entre bombas hacia una esperanza de normalización, Oriente Próximo ha mantenido su vocación de foco permanente de desestabilización y Latinoamérica se ha movido entre convulsiones.

Protesta en los suburbios. Una chispa casi accidental provocó en octubre una explosión social en Francia de grandes proporciones. Suburbios de París, Lyón y otras ciudades dejaron durante semanas un rastro de miles de coches y numerosos colegios y otros edificios incendiados, cientos de detenidos y el recurso a leyes represivas olvidadas desde el conflicto de Argelia. Los barrios con mayoría de franceses de origen magrebí, víctimas de un racismo encubierto, se revelaron como guetos de marginalidad y desempleo. La actitud de el orden ante todo del ministro del Interior y candidato presidencial, Nicolás Sarkozy, le rindió buenos réditos en términos de popularidad.

Irak: la herida abierta. Irak no es un país liberado, sino un país ocupado y en guerra. La resistencia que, con métodos terroristas, dirige el jordano Al Zarqaui ha convertido cada rincón del país en un campo de batalla sembrado de cadáveres. El enemigo es el soldado norteamericano o el británico, pero también sus cómplices iraquíes: policías, soldados o políticos. Los atentados se contaron por miles, alguno con más de 100 víctimas. Sadam Husein se sentó en el banquillo y los iraquíes acudieron a las urnas para dotarse de instituciones que permitan el retorno a la normalidad. Con la lista de bajas por encima de las 2.000, la retirada militar está ya en la agenda de George Bush, aunque sin fecha.

Inermes ante el terrorismo. En 2004 fue Madrid, y en 2005, Londres. Los atentados de julio, que causaron más de 50 muertos, perpetrados por islamistas de nacionalidad británica, rompieron además con el mito de la sociedad multicultural y estable. Tony Blair, reelegido en junio pese a las mentiras sobre Irak, respondió a la amenaza endureciendo las medidas represivas. El terrorismo se cebó también en otros países como Egipto (más de 80 muertos el 22 de julio en la zona turística de Sharm el Sheij) y Jordania (57 muertos en Ammán el 9 de noviembre).

Palestina y alrededores. El conflicto palestino-israelí, que envenena el mundo desde hace más de medio siglo, tuvo en 2005 su mejor noticia en el desmantelamiento de las colonias judías en Gaza (en agosto), aunque no hay indicios de que vaya a ocurrir otro tanto con las de Cisjordania, mucho más numerosas. El presidente palestino, Mahmud Abbas (elegido en enero), parece capaz de entenderse con el primer ministro israelí, Ariel Sharon, un halcón que, en noviembre, dimitió del Gobierno y abandonó el Likud para crear un nuevo partido con vocación de poder apoyado por varios ministros, incluido el laborista Simón Peres. En Líbano, la retirada militar siria comenzó en marzo, al mes siguiente del asesinato del ex primer ministro libanés Rafik Hariri, con el régimen de Damasco como gran sospechoso. Y en Irán, la elección en junio de Mahmud Ahmadineyad como presidente elevó la tensión con Estados Unidos (que sigue manteniendo que el régimen de los ayatolás quiere dotarse del arma atómica) y con Israel (Ahmadineyad llegó a cuestionarse que existiera el Holocausto y pidió que el Estado hebreo se traslade a Europa o América).

Latinoamérica convulsa. En 2005, mientras Néstor Kirchner se afianzaba en Argentina, en Brasil los escándalos de corrupción rozaban al presidente y echaban por tierra la utopía de un país más justo que encarnaba Lula da Silva. En Ecuador, el presidente Lucio Gutiérrez huyó del país en abril en medio de una revuelta popular. En Venezuela, Hugo Chávez mantuvo el pulso con EE UU y reforzó su legitimidad con una victoria electoral (4 de diciembre) lastrada por la baja participación. Una semana después, en Chile, la socialista Michelle Bachelet, torturada durante la dictadura de Pinochet, ganaba la primera vuelta electoral y parecía a punto de convertirse en enero en la primera jefa de Estado. El año se cerraba con comicios en Bolivia (18 de diciembre) y la victoria sorprendente (por su magnitud: obtuvo mayoría absoluta) del líder cocalero e indigenista Evo Morales, próximo a Chávez y Fidel Castro. Seis meses antes, Carlos Mesa había abandonado la presidencia en medio del caos.

Y también. Corea del Norte admite que tiene el arma atómica (12 de febrero). Tropas rusas matan al ex presidente checheno Masjádov (8 de marzo). Muere Raniero de Mónaco (6 de abril) y le sucede su hijo Alberto. Carlos de Inglaterra se casa con Camila Parker-Bowles (9 de abril). El magnate ruso Jodorkovski es condenado a 9 años de cárcel (31 de mayo). El IRA deja la lucha armada (28 de julio). Koizumi es reelegido en Japón (11 de septiembre). Se celebra en Barcelona la Cumbre Euromediterránea (27 de noviembre).

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