EL FUTURO DE RASCAFRÍA | EL 'BOOM URBANÍSTICO'

Batalla vecinal por 850 viviendas en la joya del parque

Uno de los desarrollos urbanísticos más polémicos en la parte madrileña que linda con el Parque del Guadarrama es el de la localidad de Rascafría (2.070 habitantes). Este municipio está enclavado en un entorno privilegiado, cerca del Monasterio de El Paular y con un 98,2% de su término municipal protegido medioambientalmente, dentro de los límites del futuro parque. Rascafría sólo puede crecer urbanísticamente en el 1,8% restante.

El gobierno municipal (PP) ha tanteado este otoño a sus vecinos con el avance de un nuevo plan general que, en un principio, preveía pasar de los 2.070 residentes permanentes que tiene en la actualidad hasta 5.000. Para ello, el Ayuntamiento habló este otoño de construir 1.628 viviendas nuevas, algunas de ellas situadas en un paraje con vistas de lujo: al futuro Parque Nacional de Guadarrama.

Además, el avance del plan destacaba la construcción de una variante, que sacaba el tráfico del centro del municipio, y de un gran polígono industrial de tamaño similar a los de los grandes municipios periféricos de la región.

Pero los planes municipales se han encontrado con una fuerte oposición vecinal, política y ecologista que hizo que la alcaldesa, Yolanda Aguirre, anunciase cambios respecto a los primeros trazos. El Ayuntamiento promete ahora que sólo se harán 850 viviendas; que ya no habrá variante y que el polígono industrial será menos ambicioso. Los comerciantes se opusieron a la variante al considerar que la localidad no tiene tantos problemas de tráfico y que sacar a los vehículos del centro iba a matar la vida comercial de Rascafría.

La alcaldesa informó de los cambios a través de una carta que mandó a todos sus vecinos. Desde que surgió la polémica, la regidora se ha hartado de repetir que los planes urbanísticos son "muy respetuosos con el medio ambiente".

Del otro lado, los opositores al plan no terminan de creerse que éste finalmente vaya a ser rectificado y han calificado las nuevas intenciones del gobierno municipal como "una maniobra de distracción". Ellos no se oponen a que Rascafría crezca, sino que lo haga de forma "desmesurada". "Los planes urbanísticos, corregidos, siguen dañando al pueblo y siguen agrediendo el núcleo principal de la Cabecera del Valle del Lozoya. Da lo mismo que haya 850 viviendas si siguen estando en una zona donde se agrede al medio ambiente", señalan desde la plataforma vecinal que se ha formado en contra del plan. La plataforma exige además "una comisión de vecinos" que colabore con el gobierno municipal y con una serie de técnicos en la redacción de un nuevo avance del plan.

Desde el PSOE, en la oposición política, añaden que los supuestos cambios, de momento, no están plasmados en ningún documento oficial.

En medio de la disputa urbanística, algunos residentes contrarios al plan han sido amenazados. El pasado 26 de noviembre, la casa de un militante socialista afiliado a UGT y fundador y presidente de la asociación de vecinos local, amaneció llena de pintadas amenazantes: "Si no estás de acuerdo con el plan, vete del pueblo".

Además, la semana pasada, dos concejales del PSOE en Rascafría fueron víctimas de sendos ataques a dos de sus propiedades. El portavoz del grupo municipal, Félix Sanz González, ha visto cómo un huerto que compartía con unos tíos suyos ha sido arrasado y varios árboles frutales tronchados. Su compañero y portavoz adjunto, José Manuel Legazpi, ha tenido que limpiar su coche, al que arrojaron pintura de color marrón oscuro, pese a estar en un garaje privado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 11 de diciembre de 2005.

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