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FÚTBOL | 15ª jornada de Liga

"Morales salió a hacer la guerra"

Sergio Ramos carga contra el uruguayo, que golpeó a Roberto Carlos al acabar el choque

El Chengue Morales avisó a Roberto Carlos: "Nos vemos en el vestuario". Cuando terminó el partido, el brasileño y el uruguayo se vieron. Habían intercambiado palabras durante el partido. Tal vez el roce venía de lejos. Tal vez de Suramérica, del clásico Uruguay-Brasil. Lo cierto fue que Roberto Carlos le dijo algo al uruguayo cuando encaraban el túnel de vestuarios. El uruguayo no le dijo nada. Morales es un hombre de acción. Un chico corpulento de casi dos metros de estatura. Cogió a Roberto Carlos por la camiseta y le asestó un puñetazo en la cabeza. El defensa madridista hizo bien en cubrirse. Y los empleados de seguridad del Málaga hicieron bien en llevárselo rápidamente. El revuelo que se creó fue rápido. Un remolino de gente soltó increpaciones contra el brasileño y llovieron objetos desde la grada.

El árbitro Arturo Daudén Ibánez, redactó en su acta del encuentro: "Al finalizar el partido y cuando nos disponíamos a abandonar el terreno de juego en la entrada del túnel de vestuarios, el jugador del Málaga Richard Chengue Morales, se dirigió al jugador del Real Madrid Roberto Carlos, agarrándole de la camiseta, siendo separado por sus compañeros".

"El entrenador del Málaga ha sacado a Morales para hacer la guerra", denunció Sergio Ramos, al salir de la ducha. "Ha salido a todo menos a jugar al fútbol. Menos mal que las cámaras están ahí para ver estas cosas". El sevillano habló con conocimiento de causa. Morales, que entró en la segunda parte, le dejó una marca en la pierna izquierda. Lo barrió de una patada.

Robinho y Sergio Ramos dejaron huella en La Rosaleda. El brasileño, que se benefició de su nueva posición, fuera del área, en el segundo gol. El sevillano en el primero. Ramos cabeceó a la red a la salida de un córner, en una jugada que el portero del Málaga, Arnau, lamentó al salir del vestuario: "El Madrid no había dominado el partido hasta esa jugada de estrategia; y fue una pena porque nos ganó en este tipo de acciones que son las que mejor se nos dan".

El nuevo entrenador del Madrid, Juan Ramón López Caro, asignó a Sergio Ramos la función de medio centro defensivo. Todo un cometido para un jugador joven que hizo carrera como defensa. Un chico que el seleccionador, Luis Aragonés, todavía no logra ver asentado ni siquiera como marcador central. Aragonés asegura que Ramos está verde. Que áun se come demasiados amagues, que lo libra todo a su potencia física, y que le falta olfato táctico. Ayer, sin embargo, Sergio Ramos dio otro paso hacia su madurez. Estuvo en todas. Situado de partida como medio centro a la izquierda de Guti, el hombre se metió entre sus centrales cuando atacó el Málaga, y se descolgó a posiciones de disparo cuando el Madrid se fue arriba. En la situación más complicada, cuando el Málaga se estableció en terreno rival, el sevillano fue el pasador más incisivo. En el minuto 25 metió un pase que dejó solo a Roberto Carlos. Un momento más tarde hizo lo mismo con Ronaldo. La jugada terminó en córner. Lo sacó Zidane y el propio Ramos lo remató en el segundo palo como un cabeceador de raza. "Sergio corre y pelea", opinó Baptista al salir del vestuario. "Y el míster le ha creído capacitado para desempeñar el papel de medio centro. Lo ha hecho muy bien y ha ayudado al equipo a solucionar un problema en un momento delicado".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 12 de diciembre de 2005