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Reportaje:

El arbitraje como penitencia

Un equipo juvenil que agredió a un árbitro, castigado a dirigir partidos

Francisco Javier B. C., de 17 años, jugador del Juvenil B del San Roque de Lepe, soñaba con ser como Beckham, al igual que muchos chicos de su edad. Pero la realidad es distinta. La vida resulta más dura. Francisco Javier tiene un carácter fuerte. "Un chico difícil", según afirman sus educadores. En el partido disputado por su equipo el pasado día 1, contrariado por una tarjeta amarilla que le mostró el árbitro, arremetió violentamente contra éste. En la agresión intervinieron otros dos compañeros del equipo, Samuel S. G., de 17 años, y Juan Manuel T. A., de 16. Se montó un tumulto. Fueron momentos de gran tensión.

La Federación Onubense de Fútbol reaccionó de inmediato contra la escuela de fútbol del Patronato Municipal de Deportes de Lepe, que gestiona el equipo. Sancionó con 54 partidos en total a los tres agresores e impuso a todo el equipo como penitencia un castigo inusual: arbitrarán los partidos de su liga hasta abril de 2006. La competición comienza el próximo día 26. "El objetivo es que experimenten por sí mismos cuál es el papel del árbitro, sus dificultades", explicó ayer un representante de la federación onubense.

El objetivo es que los jugadores sufran en carne propia las dificultades del árbitro, según la federación

El castigo ha recaído en todo el equipo y no sólo en los tres agresores. Dos de ellos han sido expulsados de la escuela por agotar las vías de inserción establecidas. "No hemos tenido otra opción. Aquí hay un reglamento interno y cuando se agotan los expedientes disciplinarios, la escuela es tajante. Estos chicos han reincidido en su desobediencia en varias ocasiones", dijo Juan Galloso, jefe del servicio de Deportes del Ayuntamiento de Lepe. Galloso explicó que se ha establecido un calendario para articular los arbitrajes. "Se van a disputar ocho partidos todos los sábados durante cuatro meses. Resultará fácil establecer una rotación de arbitrajes para que participen todos", indicó. Y agregó que el aprendizaje será doble: "Por un lado van a conocer cuál es el papel del árbitro y, por otro, ejercerán de críticos, ya que mientras uno arbitra, otro estará en la banda para juzgar la labor que desempeña su compañero".

Juan Manuel, uno de los menores que participó en la agresión, aseguró ayer que está completamente arrepentido. A diferencia de Francisco Javier y Samuel, este chico no se había metido antes en problemas. Ha sido la primera vez que se ha visto envuelto en una polémica de esa magnitud. "Ha estado mal. No debimos nunca llegar a las manos. El partido no iba mal y estaba a punto de finalizar. Me traicionaron los nervios", dijo. Por su parte, el entrenador del equipo, Juan Hernández, de 56 años, un veterano en esta profesión, destacó que jamás había presenciado algo semejante. "Vamos a ir a presentar las excusas del equipo al colegio de árbitros. Lo que ha ocurrido es un hecho aislado. No se había dado antes", incidió. Y apuntó: "Estoy seguro de que la actitud de los chavales va a cambiar a partir de ahora. Ellos están convencidos de ello".

Juan Galloso, el responsable de deportes municipal, destaca la dimensión social de la medida: "Entendemos el deporte como integración. Por eso captamos a ciertos chavales problemáticos y nos esforzamos en modificar su conducta. Si estuvieran en la calle no podríamos actuar y aquí aprenden valores con lo que más les gusta que es el fútbol".

Estos chicos van a tener además una sorpresa. Cheli, un jugador canterano del Recreativo de Huelva que juega de interior izquierda, nacido en Lepe, les ofrecerá en los próximos días una charla sobre valores cívicos, y sobre comportamiento en el fútbol.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 11 de noviembre de 2005