Análisis:A LA PARRILLAAnálisis
i

Vecinos

Chenoa: el miércoles en Buenafuente y ayer en Channel Nº4. La llamada de una (supuesta) televidente lo advierte en el programa de tarde de Cuatro. "¿Y a eso le llaman innovar?", dice. Con la sonrisa autocrítica se tapan voces incómodas. Y hasta las cómodas. Lo hizo también Eva Hache al reproducir la bienvenida que le dio a la franja nocturna su competidor de Antena 3. Mutuos piropos. Así da gusto competir. Luego tal vez lleguen tiempos menos amables, azotados por el látigo de los audímetros.

A los seguidores de Aquí no hay quien viva (Antena 3) no les importa demasiado la realidad. Cuanto más disparatadas sean las situaciones, mejor. Cada día se acerca más a la lógica del tebeo. Los creadores de esta serie lo saben y no se cortan nada. Hacen bien. Habían dejado en suspenso desde la temporada anterior el regreso de Paloma recuperada del coma -una situación más cercana al cine de terror que al milagro médico- y no han tardado ni un capítulo en someterla de nuevo a la inconsciencia. Una aparición vista de espaldas, unos gritos, una persecución y ¡zas!, bajo las ruedas del coche de su rival. ¡Y Loles León se quejaba de que imitaran su imagen y su voz! Pero ya han abierto camino a nuevas situaciones. Y otra veta abierta para refrescar la endogamia de "ésta, nuestra comunidad": un nuevo personaje, el ecologista que está reconvirtiendo a Lucía, la Pija.

Con ecología, y casi simultáneamente, empezó también el programa de estreno de Pablo Carbonell en Cuatro. 1 Equipo hace reportajes de actualidad, en esta ocasión uno sobre los que viven de la basura y otro sobre un curandero en el pueblo de Trabazos (Zamora). Carbonell ha afinado al máximo su humor. Su jornada de aprendiz de cartonero junto a un ecuatoriano tuvo momentos conmovedores, sin paternalismo o burla. Dos actitudes demasiado habituales en este tipo de aproximaciones. En cuanto a lo visual, 1 Equipo imprime ritmo trepidante a sus imágenes, con mucho recurso gráfico y ágiles cambios de plano. A la altura de las exigencias de la generación audiovisual. Y a eso lo llaman innovar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 10 de noviembre de 2005.