Fomento estudia variar el trazado de su tren a Barajas para conectarlo con el metro ligero

El proyecto de cercanías entre Chamartín y el aeropuerto, a la espera del informe ambiental

El anteproyecto de línea ferroviaria entre Chamartín y la nueva terminal de Barajas, que el Ministerio de Fomento aprobó hace ya ocho meses, está bloqueado a la espera de la declaración de impacto ambiental que debe realizar el Ministerio de Medio Ambiente. Fomento pidió ser eximido de ese trámite, pero la Comunidad de Madrid ha reclamado expresamente que se cumpla. Además, el Gobierno de Esperanza Aguirre ha presentado alegaciones al trazado: entre otras, pide cambiar la ubicación de una de las estaciones para hacer que coincida con una nueva línea de metro. Fomento es favorable al cambio.

El proyecto para unir con un tren de cercanías la estación de Chamartín y la nueva terminal del aeropuerto fue ideado en 2002 por el entonces ministro de Fomento, Francisco Álvarez-Cascos, del PP, y retomado en 2004 por la actual titular del ministerio, la socialista Magdalena Álvarez. Ésta aprobó el "proyecto básico" y lo sacó a información pública el pasado marzo, con un presupuesto inicial: 196,7 millones de euros. Desde entonces, la obra está parada.

"Estamos a la espera de que Medio Ambiente elabore la declaración de impacto ambiental. Llevan varios meses con el proyecto encima de la mesa, confiamos en que en breve nos lo remitan. Sólo entonces podremos hacer el proyecto de obra definitivo y adjudicarlo a las empresas constructoras. Calculamos que los trabajos sobre el terreno podrían comenzar a principios de 2007", explican fuentes técnicas de Fomento.

El proyecto está de nuevo a información pública, durante el presente mes, porque en la anterior ocasión, por error, no fue expuesto en el Ayuntamiento de Madrid.

El trazado previsto tiene 8,4 kilómetros de longitud, y más de la mitad discurre en túnel bajo el nuevo barrio de Valdebebas (véase gráfico). La línea está dividida en dos tramos: el primero, de 3,6 kilómetros en superficie (salvo para sortear, bajo tierra, la autovía de Burgos), sale de Chamartín y avanza, en paralelo, a una línea de cercanías ya existente, hasta el cruce con la M-40. A partir de ahí comienza el segundo tramo: 4,8 kilómetros de túnel para salvar la zona de Las Cárcavas, cruzar el futuro barrio Ciudad Aeroportuaria-Parque de Valdebebas y alcanzar la nueva terminal de Barajas. Seis salidas de emergencias jalonarán este largo subterráneo, según el proyecto expuesto al público.

Alto valor arqueológico

Los estudios ambientales encargados por Fomento descartan que la obra dañe el entorno. "No afecta a espacios naturales protegidos ni a terreno forestal. La incidencia de la infraestructura sobre el paisaje, la movilidad, el planeamiento urbanístico, la calidad del aire, el patrimonio cultural y arqueológico y la calidad acústica es prácticamente nula", afirman estos estudios. Sin embargo, el mismo texto recuerda que todo el ámbito de actuación está catalogado como Zona de Alto Potencial Arqueológico. Por eso, el proyecto definitivo "incorporará un plan de prospección arqueológica", con carácter "intensivo" y en coordinación con la Comunidad de Madrid.

El Ayuntamiento y la Comunidad elaboraron también sendos informes en los que reclaman otras medidas preventivas: analizar la permeabilidad del suelo para "evaluar el riesgo de contaminación" de los acuíferos; estudiar posibles vibraciones sobre las casas de Las Cárcavas que pueda generar el túnel, y establecer adónde irán a parar los 904.000 metros cúbicos de escombros que producirá la obra.

Además, el proyecto tendrá que incorporar las medidas que establezca el Ministerio de Medio Ambiente en su declaración de impacto ambiental. Un portavoz de Fomento confirmó ayer que este ministerio solicitó el 2 de marzo de 2004 ser eximido del trámite ambiental, pero Medio Ambiente denegó la petición, en diciembre de 2004, tras pedírselo el Gobierno de Esperanza Aguirre.

Fomento ha previsto dos estaciones intermedias en la línea de cercanías Chamartín-Barajas: una en la ya existente de Hortaleza, y otra, nueva, en medio del futuro barrio de Valdebebas, que dará servicio a 35.000 vecinos, a la Ciudad Deportiva del Real Madrid y a los nuevos recintos feriales.

El Consorcio Regional de Transportes alegó el pasado marzo, durante el primer periodo de información pública del proyecto, que las paradas de cercanías deberían "estar situadas en aquellos nodos de transporte que permitan crear intercambiadores". Y pidió, por ello, que en Hortaleza, Valdebebas y Barajas se establezcan plataformas de conexión con las líneas de autobuses de la EMT.

Pero su alegación tiene un alcance mayor en el caso de la estación de Hortaleza: la Comunidad quiere que Fomento desplace esa estación unos 300 metros para que coincida con "la futura estación de metro de Hortaleza". Ésta forma parte de la nueva línea de metro ligero que el Gobierno de Esperanza Aguirre ha prometido construir. Fuentes de Fomento aseguran que el Ministerio aceptará la petición del Ejecutivo regional.

Todo o nada

El aeropuerto de Barajas ya está enlazado por metro con el centro de Madrid, pero sólo llega a la vieja terminal. La nueva, que será inaugurada el próximo enero, carece de conexión por metro.

Construir esa última estación de metro costaría mucho menos que los 196,7 millones de euros que va a costar la línea de cercanías aprobada por el Ministerio de Fomento. Pero el ministerio alega que no le compete hacer metro.

Después de varios meses de guerra abierta entre ambas administraciones, la presidenta Esperanza Aguirre se comprometió el pasado mayo a ampliar el suburbano hasta la nueva terminal, aunque será una empresa privada la que financie la obra y establezca la tarifa de ese billete.

Así, la nueva terminal será inaugurada sin metro y sin tren, pero dentro de unos años dispondrá de ambos medios de transporte.

Técnicos de Fomento descartan que esta duplicidad suponga un derroche. "Hay gente para todo. Y además la línea de cercanías será más útil para llegar directamente desde el aeropuerto a Atocha y conectar allí con el tren de alta velocidad", afirman.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 10 de noviembre de 2005.