El Museo Picasso exhibe la pasión del artista por la literatura

La exposición reúne en Barcelona grabados y libros ilustrados

En 1935 Picasso se definía como "un viejo pintor y un poeta recién nacido". Aquel año de crisis personal se dedicó casi en exclusiva a la literatura, pero la pasión por las letras le acompañó a lo largo de toda su vida, compartiendo amistad con algunos de los escritores más destacados de su tiempo. Para ellos y para otros desarrolló una extensa faceta como ilustrador. El Museo Picasso de Barcelona brinda ahora la posibilidad de conocerla en una exposición de 29 libros de bibliófilo ilustrados por el artista.

Picasso sintió temprano el gusto por la ilustración. Con 13 años, enviaba a su familia diarios ilustrados, con la cabecera Azul y blanco, en los que daba cuenta de los principales acontecimientos de su estancia en A Coruña. Compartió su amor por los libros con su amigo y secretario Jaume Sabartés, que fue quien donó al museo barcelonés la mayoría de los volúmenes incluidos en la exhibición inaugurada ayer y que, enmarcada en el programa del Año del Libro, permanecerá abierta hasta el 8 de enero.

Uno de estos libros, Le siège de Jérusalem, de Max Jacob, editado en 1914, es sin embargo de reciente adquisición. El museo lo compró el pasado año en una subasta pública en París por 66.000 euros. Es un ejemplar de especial valor porque perteneció a Éluard e incluye una dedicatoria dibujada por Picasso y una carta manuscrita por Jacob. Y lo es también porque sus dos aguafuertes reflejan un momento de plenitud dentro de su etapa cubista, muy poco representada en el museo de Barcelona.

Las dedicatorias, "las manifestaciones de amistad", como las define la comisaria de la exposición, Margarida Cortadella, son constantes en muchos de los libros, editados en tiradas muy reducidas, con una cuidadosa selección de todos los elementos del proceso, desde el papel a la tipografía. La exposición propone un recorrido doble: por las vitrinas en las que se exhiben los 29 ejemplares reunidos, datados entre 1911 y 1969, y por los 120 grabados no encuadernados que cuelgan de las paredes del museo. Además, 22 de estos libros han sido digitalizados y pueden consultarse virtualmente mediante varias pantallas táctiles.

La labor ilustradora de Picasso, que refleja su evolución y experimentación artística, se distribuye en distintos ámbitos temáticos que abarcan desde los autores clásicos (Ovidio, Góngora, Petrarca); las ilustraciones para textos de escritores contemporáneos (Jacob, Éluard, Tristan Tzara, Pierre Reverdy o Cela, de quien ilustró Gavilla de fábulas sin amor); sus trabajos para libros que versan sobre su obra, especialmente los escritos por el propio Sabartés, como Dans l'atelier de Picasso o Les bleus de Barcelonne, y aquellos que reflejan su conocida pasión por la tauromaquia. La exhibición se cierra con una muestra de la dimensión de Picasso como autor literario, recogida en libros como Poèmes et lithographies, cuyas páginas combinan los textos manuscritos del propio pintor con las ilustraciones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 10 de noviembre de 2005.

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