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Seis fotógrafos gaditanos reinterpretan el bicentenario de la batalla de Trafalgar

La batalla de Trafalgar tuvo muchos testigos. Un mar revuelto. Unas torres vigías. Las rocas de los acantilados de Barbate (Cádiz). Tuvo también sus consecuencias. Miles de muertos. La sinrazón de la violencia. El legado de la victoria inglesa. Seis fotógrafos gaditanos han usado sus cámaras para recoger testigos y secuelas, para interpretar a través de su objetivo el impacto de la contienda. Son la parte principal de una exposición en el puerto barbateño que se completa con una muestra cartográfica del siglo XVIII y XIX.

Pablo Juliá, jefe de fotografía de la edición andaluza de El PAIS, transmite el fragor de la batalla con el fulgor lejano de unas luces de ciudad. Soldaditos de plomo desfilan y mueren ante el faro de Trafalgar.

José Luis Roca saca un periscopio en la noche de Barbate y detalla una tumba de un muerto a los 20 años. La misma tumba que retrata Manuel Vera Borja pero rodeándola de su bucólico entorno. También enumera los edificios y paisajes que otearon la batalla y encuentra a un divertido descendiente.

Joaquín Hernández Kiki se queda con la belleza de un paisaje que un día fue de guerra. Juan Carlos González-Santiago reúne a pelirrojos de la comarca, como herederos de una victoria extranjera. Y Luis Quintero reconstruye un barco de papel sin destino, como lo fueron los buques españoles.

El coordinador de la muestra, Rafael Ruiz-Tagle, cree que los fotógrafos aportan una visión "diferente, personal y humana" de la batalla.

Las 36 fotografías se pueden contemplar hasta el 20 de noviembre en el puerto deportivo de Barbate.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 11 de noviembre de 2005