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Castilla-La Mancha pagará 3.300 euros a una niña que sufrió acoso escolar

La Consejería de Educación de Castilla-La Mancha tendrá que indemnizar con 3.295 euros a una niña que, a la edad de 10 años, fue acosada por sus compañeros en un colegio de Hellín, Albacete. Ante los abusos, el centro Isabel La Católica adoptó una actitud "omisiva y en ocasiones permisiva" dice la sentencia del Juzgado de lo contencioso-administrativo número 2 de Albacete.

Durante el curso escolar 2002-2003 una estudiante de psicología en prácticas sacó al menos en tres ocasiones a la menor M. R. A. de sus clases de 5º de primaria, para aplicarle pruebas psicológicas sin el consentimiento de sus padres, señala la sentencia. "Además de provocarle ansiedad, esto provocó que sus compañeros la vieran como rara y comenzaran a maltratarla, sobre todo una chica, sobrina de la estudiante de psicología, que iba a la misma clase", cuentan Manuel R.G. y María Dolores A. R., padres de la menor.

La niña estaba aislada porque un grupo de acosadores no permitía que nadie se le acercara, afirma la resolución judicial. Además, recuerdan los padres, le escondían sus cosas, en una ocasión la libreta de apuntes para que suspendiera un examen. Los padres comunicaron estos abusos a la dirección del centro, que no tomó ninguna medida, señala la sentencia. El psicólogo que atendió a la niña informó de que "tenía la personalidad hecha añicos y la autoestima por los suelos".

"Indemnización simbólica"

El magistrado Juan Carlos Peinado concluye en la sentencia que "por la actitud de carácter omisivo y en ocasiones permisivo, se produjeron los daños morales que sufrió tanto la menor como en menor medida sus padres", la Consejería de Educación de Castilla-La Mancha tendrá que indemnizar a la menor. El pago será de 2.000 euros, reclamados por los padres, más 1.295 euros por los gastos de tratamiento psicológico al que tuvo que someterse la niña en el momento de la demanda. Será directamente la Consejería la que pague la indemnización, ya que su seguro de responsabilidad civil no cubre este tipo de daños.

El pago es "simbólico", dicen los padres, pues M. R. A. ha tenido que ir al psicólogo una vez a la semana, durante los últimos tres años. "Además, nadie nos podrá pagar las secuelas que tendrá nuestra hija durante toda su vida", lamentan.

Las cosas parecían haber mejorado cuando la chica cambió de centro para cursar el sexto de primaria, pero al entrar en la ESO, la menor volvió a encontrarse a algunos de sus antiguos verdugos, que incluso le han agredido físicamente. "Toda la familia padece aislamiento social, por lo que nos tendremos que cambiar de pueblo", dicen los padres. Sin embargo, reconocen que "sería injusto implicar a todos los profesores", pues tanto en el colegio Isabel la Católica como en el instituto, "la mayoría de los profesores han ayudado a nuestra hija".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 10 de octubre de 2005