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Reportaje:DESASTRE EN CACHEMIRA

El seísmo de Asia arrasa pueblos enteros

La cifra de muertos es de más de 20.000 tras el terremoto que afectó a Pakistán, India y Afganistán

El terremoto con epicentro en las montañas del Hindu Kush que sacudió una parte importante del sur de Asia el sábado ha provocado al menos 20.000 muertos, según los primeros cálculos oficiales, y 45.000 heridos, la mayoría de ellos en Pakistán. Los esfuerzos para evaluar la magnitud del desastre se multiplicaban ayer mientras los equipos de rescate trataban de alcanzar las zonas más remotas, donde el seísmo ha enterrado pueblos enteros. "La situación es muy mala. Hay cadáveres por todas partes", aseguró el jefe de la policía de la Provincia de la Frontera Noroeste, en Pakistán, una de las zonas más afectadas junto a Cachemira, la provincia que se disputan indios y paquistaníes.

En Cachemira no hay electricidad ni teléfono y muchas carreteras siguen bloqueadas

Las noticias pueden tardar semanas en llegar desde las zonas montañosas fronterizas

El portavoz del Ejército paquistaní, el general Shaukat Sultan, aseguró ayer por la mañana que los muertos superaban los 18.000, mientras que el presidente Pervez Musharraf habló de 15.000 por la mañana y de 20.000 por la tarde. El ministro del Interior, Aftab Ahmed Sherpao, dijo que al menos 19.136 personas habían muerto, mientras que el Ministerio de Información aseguró que sólo en la parte paquistaní de Cachemira los fallecidos iban a superar los 30.000. Cientos de niños se encuentran desaparecidos tras el derrumbe de dos escuelas en el pueblo de Gari Habibula, en el norteño valle de Balakot.

"La cifra sube cada hora que pasa", explicó el ministro del Interior en una rueda de prensa en Islamabad. Poco antes, Tariq Faruq, ministro provincial de Información en Cachemira, aseguró que en esta disputaba región el temblor había "destruido totalmente" localidades enteras. "Muzaffarad está devastada", dijo en referencia a la capital de la parte paquistaní de la provincia.

El jefe de policía de la Provincia de la Frontera Noroeste, Riffat Pasha, advirtió sobre las pésimas condiciones de vida que padecen los supervivientes: "No tienen ni refugio ni alimentos ni medicinas". Pasha relató además que los problemas de comunicación eran enormes. "La lluvia y el granizo que cayeron después del terremoto no han hecho más que empeorar la situación. Hay muchas zonas a la que no hay forma de llegar", señaló Pasha. Las líneas de teléfono y electricidad permanecían cortadas mientras que muchas carreteras estaban bloqueadas por los corrimientos de tierras. Las lluvias, que en algunas zonas llegaron a ser torrenciales, están dificultando el trabajo de los servicios de rescate. "Nuestra prioridad es volver a abrir las carreteras para que pueda llegar la ayuda", explicó el ministro del Interior.

El terremoto -elevado ayer hasta el 7,7 en la escala de Richter por el Instituto de Geología de Estados Unidos- produjo cerca de 20 réplicas importantes, explicó Qamar-uz-Zaman Chaudhry, director general del servicio meteorológico en Islamabad, la capital paquistaní. El temblor se sintió en un área inmensa, que abarca desde Nueva Delhi, la capital india situada a unos 750 kilómetros del epicentro, hasta Kabul, y fue el mayor de los últimos 100 años. El temblor tuvo lugar a las 9.20 de la mañana hora local (5.20 hora peninsular española) en un día, sábado, que no es festivo en Pakistán.

En la parte india de Cachemira, el número oficial de muertos era anoche de 689, sobre todo aldeanos y soldados indios que fueron sorprendidos en sus búnkeres. "La información está comenzando a llegar desde las zonas más remotas", explicó un funcionario indio. En la ciudad de Karnah, cerca de la línea de demarcación que separa a las dos ciudades, han sido recuperados 258 cadáveres mientras que en Uri, también cerca de la frontera, hay al menos 300 muertos. Unos 50 soldados han muerto cuando se derrumbaron sus búnkeres en esta región fuertemente militarizada. En la parte paquistaní de la provincia, el Ministerio de Defensa ha informado de la muerte de 200 soldados.

"Seguramente hay más muertos bajo los escombros, porque hay localidades que han sido borradas del mapa", explicó Vijay Bakaya, un alto funcionario del estado indio de Yamu y Cachemira. El Ejército logró restaurar el tráfico en la carretera que conecta Srinagar, la capital de la Cachemira india, con el resto del país.

Desde las remotas zonas del este de Afganistán apenas han llegado informaciones, pero se sabe que al menos cuatro niños han muerto en el derrumbe de una escuela. Las noticias desde las zonas montañosas cercanas a la frontera con Pakistán pueden tardar días o semanas en llegar.

Islamabad seguía bajo el pánico y muchas personas continuaban en las calles 24 horas después del siniestro ante el temor de nuevos temblores. A media tarde, los servicios de socorro seguían trabajando intensamente entre los escombros de las torres Margala, un complejo de apartamentos de lujo que se derrumbó. Hasta ahora han recuperado 18 cadáveres y sacado a 66 heridos. Calculan que al menos quedan 50 personas atrapadas entre los escombros.

Decenas de socorristas paquistaníes, ayudados por equipos británicos y turcos, trabajaban entre los restos de este edificio de diez pisos, con 100 apartamentos, donde vivían numerosos extranjeros -entre los desaparecidos se encuentra un empresario español-. Los bulldozers sólo estaban siendo utilizados para levantar los bloques de hormigón.

Las máquinas eran sustituidas por los hombres, que realizaban un trabajo casi quirúrgico en medio del silencio. "No hemos dormido, hemos trabajado toda la noche bajo la lluvia. Mis ropas están todavía empapadas", relató Shafiq Ahmed, un voluntario de los servicios paquistaníes de protección civil. "Es un trabajo muy difícil, porque toda la parte superior del edificio se derrumbó en bloque y tenemos que hacer agujeros en los bloques de hormigón", agregó Ahmed.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 10 de octubre de 2005