PERSONAJE

El 'búlgaro de Salamanca'

Topálov arrasa en el Mundial de Argentina y se lanza a por el trono dejado por Kaspárov

Lo que está haciendo Véselin Topálov en el Mundial de ajedrez de San Luis (Argentina) es impresionante: líder invicto con dos puntos de ventaja tras nueve rondas -sin contar la de anoche- en una Liga a doble vuelta contra siete estrellas. Sólo un bajón inesperado evitará que el búlgaro, de 30 años, residente en Salamanca desde 1998, suceda al retirado ruso Gari Kaspárov como rey. Y, si no afloja en las últimas cinco partidas, su resultado será uno de los mejores de la historia.

Aunque el talento no se puede medir, todo indica que el de Topálov no es tan grande como el de Kaspárov, pero sí su capacidad de trabajo y sacrificio. El búlgaro recoge ahora los frutos de lo que empezó a sembrar en 1992, cuando recorrió 25.000 kilómetros por carreteras españolas en un viejo Citroën conducido por su entrenador, Silvio Danáilov, para ganar un torneo tras otro, incrustarse en la élite y convertirse en el deportista más famoso de Bulgaria desde la retirada del futbolista Stóichkov.

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La multitud de aficionados que sigue las partidas del Mundial por Internet es casi unánime: Topálov ya no es sólo aquel jugador de estilo arriesgado y muy luchador, además de modélico en su imagen externa -vestimenta, relaciones con la prensa...-. Ahora es más pragmático y su estilo abarca todas las facetas. Por ejemplo, ganó a la feroz atacante húngara Judit Polgar provocando una lucha muy larga y sosa y, tras lograr unos impresionantes 6,5 puntos en siete partidas en la primera vuelta, hizo tablas sin arriesgarse contra los dos rivales teóricamente más peligrosos, el indio Viswanathan Anand y el húngaro Peter Leko.

Hace siete meses, la victoria de Topálov sobre Kaspárov en la última ronda del torneo jiennense de Linares pasó inadvertida, a pesar de que ambos empataron en el primer puesto, porque el ruso anunció su retirada esa misma noche. En mayo ganó el de Sofía, el mejor de este año, con un juego brillante y un punto más que Anand. Y, salvo catástrofe, el próximo viernes será el número uno y el campeón del mundo reconocido universalmente que el ajedrez necesita desde el cisma de 1993.

Kaspárov se retiró como número uno a pesar de que perdió el título oficioso en 2000 ante su compatriota Vladímir Krámnik. Éste, que se ha negado a jugar en San Luis, ha caído en picado -ahora es el 6º del escalafón- y ha perdido casi toda su legitimidad.

Las empresas de apuestas por Internet ofrecían ayer veinte veces más dinero por el triunfo de Anand que por el de Topálov en este Mundial. En realidad, sólo falta por aclarar el tamaño de la ambición del búlgaro: al ritmo que lleva, su resultado está a la altura de las grandes hazañas de Kaspárov, Anatoli Kárpov, Bobby Fischer y otros pocos nombres míticos del deporte mental.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 09 de octubre de 2005.

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