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Londres aprueba un ensayo con óvulos de dos mujeres para evitar una dolencia genética

Científicos de la Universidad de Newcastle (Reino Unido) ensayarán una nueva técnica de reproducción asistida destinada a impedir un tipo especial de enfermedades de origen genético. El ensayo, autorizado ayer por la agencia gubernamental competente, consiste en extraer el núcleo de un óvulo fecundado (el primer paso para la formación de un embrión) e implantarlo en otro óvulo al que se ha extraído su propio núcleo.

El objetivo del ensayo es ver si se puede evitar que el embrión resultante herede la enfermedad genética de la madre, siempre que esta enfermedad sea de un tipo especial, llamado "mitocondrial".

Casi todas las enfermedades hereditarias se deben a errores en el ADN nuclear, que está contenido en el núcleo de la célula y contiene la inmensa mayoría de los 25.000 genes humanos. Pero fuera del núcleo hay unas estructuras -las mitocondrias- dedicadas a producir energía, y que tienen su propio ADN. Este minigenoma externo al núcleo sólo tiene unos 50 genes, pero también ellos pueden sufrir mutaciones y provocar enfermedades.

Este tipo de enfermedades se heredan de una forma especial. Lo común es que el padre y la madre aporten genes al embrión a partes iguales. Pero sólo la madre aporta mitocondrias (muy abundantes en el óvulo). Por tanto, las enfermedades mitocondriales se transmiten siempre por vía materna.

Ensayo en dos fases

El ensayo de Doug Turnbull, un neurólogo de la Universidad de Newcastle, y Mary Herbert, directora científica del Centro de Fertilidad de la misma ciudad, empezará con una fecundación in vitro convencional, con óvulos de la mujer que padece la enfermedad mitocondrial y esperma de un hombre. El óvulo fecundado resultante lleva el error genético en sus mitocondrias.

A continuación, los investigadores extraerán el núcleo de ese óvulo fecundado -que es una mezcla al 50% del genoma nuclear materno y paterno- y lo introducirán en un óvulo de una donante, al que previamente habrán extraído su propio núcleo. El embrión resultante llevará el genoma combinado de la pareja, como cualquier hijo de ambos, pero se habrá librado de la mutación mitocondrial.

El ensayo se interrumpirá antes de que el embrión se desarrolle, pero, si sale bien, el objetivo final será el nacimiento de un niño que tendrá ADN de dos mujeres: el del núcleo -responsable de la mayoría de la información- provendrá de la mujer que aporte el primer óvulo. Pero el niño tendrá una pequeña parte de su ADN proveniente de una segunda mujer, la que aporta el segundo óvulo con unas mitocondrias sanas. Cincuenta de sus 25.000 genes no serán de la pareja, sino de la donante del óvulo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 9 de septiembre de 2005