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Editorial:
Editorial
Es responsabilidad del director, y expresa la opinión del diario sobre asuntos de actualidad nacional o internacional

La incertidumbre K

Es natural que en periodos de crisis energética se resientan más los países o zonas geográficas que presentan una dependencia mayor del petróleo. El último informe de la OCDE racionaliza precisamente esta verdad al suponer que los efectos del huracán Katrina sobre el crecimiento económico mundial serán intensos sobre Estados Unidos y China. Por ejemplo, el devastador paso del Katrina le costará a la primera potencia mundial casi medio punto de crecimiento este año. Pero el economista-jefe de la OCDE, Jean-Philippe Cotis, explica que también la zona euro resultará afectada, a pesar de su mayor eficiencia energética y del filtro protector de la cotización del euro respecto al dólar sobre el precio del barril de crudo.

El impacto previsto del huracán es lo suficientemente fuerte como para que Cotis variase públicamente su previsión de moderado optimismo para el crecimiento europeo (hasta el 1,3% en 2005) a un inquietante reconocimiento de que es imposible realizar predicción alguna, porque no se pueden calcular sus efectos con exactitud. En otras palabras, la economía de la UE entra en un periodo de incertidumbre acentuada.

En realidad, el efecto Katrina actúa como un intensificador de un desequilibrio o shock energético ya existente. El precio del petróleo (brent) ha subido 24 dólares desde enero, rebasa hoy los 64 dólares por barril y se mantendrá en estos niveles o parecidos durante los próximos meses. Así pues, la economía mundial está viviendo una crisis petrolera en los últimos ocho meses, antes del huracán. El factor Katrina simplemente ha complicado un shock petrolero de demanda -con China y Estados Unidos consumiendo ingentes flujos de crudo para alimentar la caldera de crecimientos tan desorbitados como el chino, del 9,5% anual- con otro shock de oferta. Se supone que el choque de oferta será pasajero y que la producción afectada se recuperará; pero no sucederá lo mismo con el choque de demanda.

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La clave para el crecimiento de la zona euro sigue siendo Alemania. Los factores que obstaculizan su recuperación siguen siendo los mismos y en cabeza figura la debilidad de la demanda interna. Pero tanto la OCDE como otros analistas económicos habían descubierto síntomas de leve reactivación a corto plazo. Tanto las proyecciones de Alemania como las de Francia para el último trimestre de este año y 2006 podían calificarse de moderado optimismo. Katrina ha transformado los indicios alentadores en cruda incertidumbre.

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