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La muerte de Yasir Arafat sigue envuelta en el misterio

Bajo una aureola de misterio, confabulaciones y sospechas, ayer se multiplicaron las especulaciones sobre las verdaderas causas de la muerte del líder palestino, Yasir Arafat. Casi 10 meses después de su muerte en el hospital Percy de París, el diario israelí Haaretz y The New York Times proporcionaron ayer más datos contradictorios que envuelven el motivo de su muerte en una gran intriga.

Envenenamiento o virus del sida. Son dos posibilidades expuestas por el diario Haaretz, que publicó ayer un avance del libro La séptima guerra, de los periodistas Amos Harel y Avi Sajarof. Este último, reportero de la radio pública israelí especializado en temas palestinos, consiguió acceder a las más de 500 páginas del informe médico confidencial redactado por los doctores franceses. Según su opinión, basada en expertos médicos, no se descarta que la causa de la muerte de Arafat fuera el envenenamiento o el sida.

Al tiempo, The New York Times asegura que, según sus informaciones basadas en el informe médico, Arafat murió de una apoplejía causada por una dolencia en la sangre que fue originada por una infección desconocida y creen muy poco probable la opción del sida. Todos coinciden en un hecho: los médicos franceses siguen sin conocer el auténtico motivo de la muerte del que fue durante cuatro décadas el líder del pueblo palestino.

Infección

Hay una fecha clave en el deterioro de su salud, el 12 de octubre de 2004, cuando tras una cena en la Mukata de Ramala, Arafat padeció los primeros síntomas dañinos en el aparato digestivo. El catedrático israelí, el doctor Gil Lugassi, cree que "los síntomas descritos en el informe son característicos de los que presenta un enfermo del sida. Una infección que comienza en el aparato digestivo y que degenera tan rápidamente en el fracaso del sistema de la coagulación es típico de esta enfermedad". El médico personal de Arafat, Ashraf al Kurdi, dijo ayer que los médicos franceses encontraron el virus del sida en la sangre de su paciente pero, según él, se inoculó el VIH para borrar las huellas del envenenamiento.

Los dirigentes de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) restaron importancia a las nuevas revelaciones. El sobrino de Arafat y actual ministro de Exteriores, Nasser al Kidua, señaló que "no han aportado nada nuevo a las informaciones que ya existían sobre las causas de su muerte". El doctor Ahmed Tibi, diputado árabe-israelí y durante muchos años consejero personal de Arafat y ginecólogo de la mujer de éste, Suha, no dudó en salir al paso: "Es cierto que hay muchas especulaciones ya que todavía no ha habido un diagnóstico claro y definitivo. Yo no he visto el informe médico pero los doctores franceses ya concluyeron en su momento que no hay pruebas fehacientes de que fuera envenenado".

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Por su parte, el primer ministro israelí, Ariel Sharon, asegura que "estas sospechas y alegaciones son insensatas y ya fueron investigadas en el pasado y se concluyó que eran falsas".

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