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Reportaje:AUTOMOVILISMO | Gran Premio de Bélgica de Fórmula 1

El trazado mítico de Spa invita a la mejor carrera

A Fernando Alonso le llueven los parabienes. Los 27 puntos de ventaja que acumula respecto a Kimi Raikkonen, segundo del Mundial, le coronarán, salvo sorpresa, como el campeón más joven de la historia de la fórmula 1 a sus 24 años. Tiene hasta cuatro oportunidades. El español puede coronarse el próximo domingo en Bélgica; el día 25, en Brasil; el 9 de octubre, en Japón, o el 16, en China.

En los tres años y medio que lleva en el grupo más exclusivo del automovilismo, Alonso se ha ganado el respeto del circo. Desde sus más acérrimos rivales, las flechas plateadas de McLaren, hasta los ahora calamitosos Ferrari, que no aciertan a encontrar la salida del túnel en el que andan inmersos. Todos han claudicado a la pericia del asturiano. El piloto de Renault dispondrá el domingo de la primera ocasión para cumplir su sueño de ser campeón de fórmula 1 y, a tal efecto, le bastará con sumar cuatro puntos más que Raikkonen.

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"Ganar el título aquí va a ser muy difícil, ya que para ello Kimi debería abandonar", dijo ayer Alonso, que ya ganó en este trazado en 2000, cuando competía en la fórmula 3000. "Sinceramente, creo que habrá que esperar a otras carreras", añadió el ovetense en un claro afán de trasladar aún más la presión a Raikkonen, también conocido como el hombre de hielo.

Coronarse campeón del mundo, hacerlo sin el coche más rápido y con cuatro carreras de margen, es una hazaña sólo al alcance de alguien con aura. Y Alonso ya ejerce como tal. Su principal baza es la regularidad que ha mantenido toda la temporada. Algo de lo que ha carecido Raikkonen. Para aferrarse a las remotas posibilidades que tiene de arrebatar el título a Alonso, al finlandés sólo le vale ganar las cuatro carreras que faltan y esperar los errores éste nunca comete. "Haré todo lo posible hasta el final, aunque sabemos que ganar en las cuatro citas restantes sin que Renault tenga problemas es muy difícil", admitió Raikkonen, vencedor el año pasado en el turno de Spa.

Pero para poder optar al título, el MP4-20 de ice man, además de ser el que tiene el motor más veloz, debe dejar de romperse, algo que ya empieza a ser demasiado habitual para achacarlo al mal fario. El coche de Raikkonen, al igual que los demás bólidos de la parrilla, se enfrenta a una maravilla de trazado que puede hacerle añicos. El circuito belga posee uno de los tramos más complicados del Mundial: la S de Eau Rouge (Agua Roja).

A más de 290 kilómetros por hora, pocos pilotos se atreven a trazarla con el acelerador pisado a fondo. A la dificultad que supone la entrada al viraje con los más de 900 caballos que poseen los monoplazas a su libre albedrío se une que el punto intermedio de esta doble curva está situado en un valle, entre una vertiginosa bajada y una inclinada subida. Tal paisaje provoca que, a su paso por el cambio de dirección de Eau Rouge, los vehículos y los propios pilotos se vean sometidos a una tremenda presión vertical y, como consecuencia, se peguen al asfalto. Para tratar de evitar que los bajos del coche golpeen el cemento y reboten, lo que provocaría la momentánea pérdida del control, la mayoría de los equipos elevan sus coches unos milímetros más de lo normal.

El circuito de Spa tiene de todo: fuertes desniveles, secuencias de curvas, virajes muy estrechos... Es el más valorado por los pilotos. No hay mejor trazado que éste para hacer brillar lo mejor de esta disciplina y quizá para coronar campeón al más precoz.

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