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Barcelona plantea que la mendicidad organizada y los grafitos sean delito penal

Francia impone sanciones de privación de libertad a los limpiacristales por coaccionar

Blanca Cia

Mujeres con niños pidiendo en las calles, en las puertas de los comercios, en el metro. Muchas forman parte de redes organizadas de mendicidad. La escena es muy frecuente en las calles de Barcelona y también lo era en ciudades francesas. Hasta que el Parlamento y el Gobierno de Francia decidieron acabar con el problema de la mendicidad organizada considerándola un delito penal castigado con penas de prisión. Ésa es una de las posibilidades que sopesa la comisión jurídica que está elaborando la propuesta de la nueva ordenanza de la convivencia.

De hecho, algunos responsables municipales asocian el auge del fenómeno de la mendicidad organizada en Barcelona, en especial de las bandas rumanas, a la presión que Francia ha ejercido: "Si en Francia les condenan a prisión, pasan a otros países donde eso no ocurre", apuntan fuentes del consistorio. En Barcelona, la Guardia Urbana y la policía intervienen, cuando lo hacen, en el ámbito de la protección al menor.

Al igual que con la mendicidad organizada, en Francia también se decidió poner coto a los limpiacristales que prácticamente asaltan a los conductores con el vehículo parado en los semáforos. Lo hicieron considerando que se trataba de mendicidad agresiva porque se producía coacción y, por tanto, cabía la sanción penal. Francia ha endurecido la persecución de ciertos fenómenos que se habían disparado en las principales ciudades, especialmente la mendicidad agresiva, la prostitución y la ocupación de inmuebles. Lo mismo ha ocurrido en Gran Bretaña.

En Barcelona, los responsables del servicio jurídico del Ayuntamiento creen que algunos de los fenómenos urbanos son difícilmente atajables con ordenanzas municipales porque las sanciones administrativas no son suficientes. Y creen que el modelo francés puede ser válido para erradicar la mendicidad organizada y para los grafiteros. Actualmente, realizar pintadas en las paredes y calles se sanciona con una multa e 300 euros, informan fuentes municipales. Esta sanción, además, resulta incobrable en muchas ocasiones. En cambio, si hacer pintadas fuera castigado como delito, es de suponer que la sanción penal actuaría como elemento disuasorio antes de coger el pulverizador.

Al menos, esa es una de las posibilidades que barajan los juristas que integran la comisión que elabora la nueva ordenanza para la convivencia. Fuentes del servicio jurídico del consistorio apuntan que la propuesta de que la mendicidad organizada y los grafitos sean considerados delitos probablemente la plantearán en un informe al alcalde de Barcelona, Joan Clos, para que la eleve al Gobierno, ya que se trata de una reforma legal.

La introducción de los trabajos en beneficio de la comunidad también se prevén para según que tipo de actos contra el mobiliario urbano, algo que está sancionado actualmente con multas de 120 euros.

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Junto con la mendicidad de redes organizadas, la prostitución en la calle es el otro punto más delicado de la futura ordenanza, que podría plantear la creación de zonas o la autorización de esa práctica en determinados locales. En cualquier caso, lo que se quiere frenar es la expansión de la prostitución en zonas cada vez más amplias y dispersas de Barcelona.

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Sobre la firma

Blanca Cia
Redactora de la edición de EL PAÍS de Cataluña, en la que ha desarrollado la mayor parte de su carrera profesional en diferentes secciones, entre ellas información judicial, local, cultural y política. Licenciada en Periodismo por la Universidad Autónoma de Barcelona.

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