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Una serie de TVE se acerca a la cultura del agua en España

La producción se emitirá en el espacio divulgativo 'La aventura del saber'

La aventura del saber, el espacio divulgativo de La 2, reanuda sus emisiones en septiembre con nuevas series, entre ellas, Calle del agua, una aproximación en una decena de entregas a la historia del agua en España "como hecho cultural y como recurso", según su director y guionista Manuel Espín. La nueva producción, entre otros asuntos, analiza riesgos como la desertificación, destaca la importancia de reciclar y da pautas para ahorrar agua.

Cada una de las civilizaciones que han dejado su huella en el sustrato de lo que hoy se entiende como España ha hecho importantísimos tributos desde el punto de vista del agua. "Es más, sin el agua como concepto cultural sería imposible explicar Mérida o el acueducto de Segovia, la Alhambra de Granada o el Generalife, los jardines de La Granja de San Ildefonso o el palacio de Aranjuez. Tampoco las aportaciones de Roma en Hispania, ni la del islam, ni siquiera el Toledo de las tres culturas o la Córdoba del califato, hubieran sido posibles sin la referencia a sus ríos", explica Manuel Espín.

España, hoy, es un país con una de las infraestructuras más importantes del mundo desde el punto de vista de las posibilidades del agua embalsada para paliar las condiciones de una pluviometría de intensos contrastes entre una España húmeda y una España seca. Para el director de la serie, éste es incluso un concepto muy relativo. "Habría que hablar, por lo tanto, de unos ciclos húmedos y otros más secos, como el que se está viviendo en 2005. Actualmente existe un nuevo clasismo en torno al agua, con países de este Primer Mundo que gastan muchísima y otros del Tercer Mundo con una escasísima disponibilidad".

La voz de los expertos

Calle del agua se diseñó hace un año, cuando aún el país arrastraba un ciclo húmedo, pero ya pretendía analizar la importancia de racionalizar los consumos mostrando el privilegio que supone abrir un grifo y tener agua potable, disponer de agua para nadar o para atender las necesidades agrícolas. "Una de las conclusiones, después de escuchar a muchos expertos, es que se puede y se debe ahorrar agua, aunque los consumos humanos no sean los que gastan más, pero todo ello forma parte de una filosofía de uso responsable de los recursos", dice Espín.

La serie no entra en debates o polémicas sobre trasvases o no, según Espín. "Por el contrario, intenta poner de relieve que no puede haber desarrollo social, económico y humano si no se produce una nueva concepción en el uso del agua que parta de su aprovechamiento dentro de un desarrollo sostenible". Asimismo se analizan algunos riesgos, como el de la desertificación, la construcción en ramblas en lugares de evacuación del agua, la sobreexplotación de los recursos o la posibilidad de un deterioro ambiental que ponga en peligro un patrimonio irreemplazable. También se destaca la trascendencia de reciclar las aguas residuales, que puede llevar en el futuro a crear en los hogares una doble conducción, una con agua potable y otra con reciclada.

En Calle del agua intervienen nombres como los de Eduardo Martínez de Pisón, catedrático de Geografía de la Universidad Autónoma de Madrid; Julia Toja, profesora titular de la Universidad de Sevilla y experta en gestión de recursos acuáticos, o Pedro Arrojo, presidente de la Fundación Nueva Cultura del Agua.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 8 de agosto de 2005