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Reportaje:

Miedo a la 'invasión' china

La oferta de la petrolera china CNOOC para hacerse con la estadounidense Unocal activa las alarmas en Washington

China está de compras por Estados Unidos. Y con este propósito, los directivos de la petrolera CNOOC desembarcaban en el continente, en viaje de relaciones públicas, para explicar lo que hay detrás de su temida oferta por la californiana Unocal, por la que pone 18.500 millones de dólares sobre la mesa, y despejar dudas. Chevron, la primera contendiente, contraataca en su defensa. Pero CNOOC es más que una lucha entre corporaciones y visualiza los problemas que plantea el paso de China al capitalismo. Un agrio debate que dura ya tres años.

Unocal, octava petrolera en Estados Unidos, es vista en el sector como una compañía asiática con la etiqueta made in USA. Fundada en 1890, su sede corporativa está en El Segundo (California). El 73% de sus reservas de gas natural están en Asia y las de petróleo se concentran en el Golfo de México. Éste es, precisamente, su principal atractivo y lo que le da valor en el mercado.

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La china CNOOC no produce el petróleo que espera el mercado y Wall Street se le presenta como la vía más barata para hacerse con nuevas reservas. Por eso, la compra de Unocal no es una mala apuesta. La producción de petróleo y gas de Unocal representa una pequeña fracción del consumo en Estados Unidos (inferior al 1%), por eso los analistas del sector restan dramatismo a su puesta en manos de la firma CNOOC.

Los riesgos en el suministro, explican, son marginales y se concentrarían en las terminales de acceso de Unocal a las Reservas Estratégicas de Petróleo de Estados Unidos. "No tendrá ningún efecto sobre el consumidor", asegura Mark Christopher, del Council of Foreign Relations. Pero el caso es de gran complejidad si se compara con la compra de la división de ordenadores personales de IBM por parte de la informática china Lenovo, y ha activado las alarmas en Washington, donde se considera una "provocación".

Amiga o enemiga

La Casa Blanca evita comentar el impacto de la eventual entrada de CNOOC, mientras sube de tono el debate sobre si China debe ser vista con una potencia económica amiga o enemiga. Pekín es clave para Washington en la lucha contra el terrorismo, sobre todo para la solución del conflicto nuclear con Corea del Norte. Pero sus productos inundan el país, las compañías exportan su mano de obra a la región e irrita especialmente que tengan su divisa pegada al dólar. "La compra de Unocal es problemática porque Estados Unidos no sabe si este nuevo jugador en el mercado global respetará las viejas reglas", explica el presidente de la Reserva Federal (banco central), Alan Greenspan.

En una inusual comparecencia ante el Congreso junto al secretario del Tesoro, John Snow, dijo que el proteccionismo no es la vía para saciar la sed de expansión del gigante asiático. "La entrada de China en el capitalismo está siendo extraordinaria y más rápida de lo previsto. Pero las reacciones basadas en la frustración no resuelven el problema", advirtió.Warren Buffet, el hombre más rico del mundo, tiene una visión aún más realista cuando se le pregunta sobre el caso CNOOC: "Si consumimos más de lo que podemos, debemos esperar dar un poco de nuestro país a compañías extranjeras".

No son pocos los analistas que ven las compras chinas como algo positivo para la economía. Pero el movimiento de CNOOC despierta otro tipo de temores, sobre todo si se tiene en cuenta que gran parte del reciente aumento del precio de la energía se vincula a la sed de China por alimentar su espectacular crecimiento y a los problemas de refino en Estados Unidos. Es más, la estrategia energética de la Casa Blanca se centra en buscar vías para reducir al máximo su dependencia de fuentes externas, que pasaría por hacer nuevas exploraciones en Alaska, resucitar la energía nuclear con nuevos reactores y reforzando el carbón. La entrada de la petrolera CNOOC plantearía un problema en este sentido para el presidente George Bush y está desencadenando ya una agria batalla política, porque se teme que este recurso vital para Estados Unidos quede en manos de una economía tan voraz como la china.

Richard D'Amato, presidente de la comisión que analiza las relaciones económicas y financieras entre EE UU y China, es contundente al referirse a la operación: "Es el Gobierno chino el que está detrás de la adquisición de los recursos energéticos" (controla el 70% de CNOOC). A esto hay que añadir los conocidos vínculos de los Bush con la industria petrolera, del vicepresidente, Dick Cheney, y de la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, esta última ex ejecutiva de Chevron.

Demasiados elementos

Pero un bloqueo a la operación pondría en tela de juicio el discurso de la Casa Blanca por eliminar barreras a los flujos de bienes, servicios y capitales. "Es un tema que puede dar muchos dolores de cabeza a Bush", comentan antiguos asesores de la Administración Clinton. En el entorno del Ejecutivo se reconoce que en este debate sobre el poderío chino hay "demasiadas cosas sobre el plato".

ChevronTexaco sigue como favorita en la batalla por Unocal, entre otros motivos porque el examen de la operación por parte de las autoridades reguladoras está concluido. Y no se descarta que Chevron pueda retocar su oferta de 16.400 millones, igualando la propuesta de CNOOC o modificando los términos para poner más metálico sobre la mesa. En todo caso, de materializarse un acuerdo entre CNOOC y Unocal, el expediente iría al Comité de Inversiones Extranjeras, encargado de revisar las adquisiciones extranjeras de compañías domésticas cuando plantean riesgos para la seguridad nacional. En los últimos 27 años, el comité ha examinado 1.560 casos.

El ex secretario de Energía, Spencer Abraham, no ve esa amenaza tan clara como la expresan los congresistas en una reciente carta a Bush. Es más, señala que "el principio de seguridad de suministro no implica automáticamente que sólo los estadounidenses puedan ser patrones de una compañía petrolera". Mark Christopher advierte de que si se bloquea la participación china, sus compañías se establecerán en países "marginados" por Estados Unidos como Irán, Birmania, Sudán o Venezuela.

Larry Goldstein, presidente de la fundación Petrolum Industry Research, se opone también a cualquier interferencia del Gobierno, porque redundaría contra la necesidad de "las petroleras estadounidenses de jugar en un terreno global con las mismas reglas para todos". Fu Chengyu, presidente de CNOOC, sigue defendiendo su propuesta y espera que la ganadora en esta puja sea la que "ofrezca el precio mayor".

Pase lo que pase, los analistas anticipan que CNOOC y su rival PetroChina serán muy activas en su ambición por hacerse con activos energéticos extranjeros, y entre los posibles candidatos se cita a la australiana Woodside Petroleum o las europeas Eni, Shell y la propia Repsol-YPF. CNOOC ya hizo un primer acercamiento a Repsol en 2002, al hacerse con los activos de la petrolera en Indonesia por 592 millones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 7 de julio de 2005