El conflicto de la pesca en Girona deja 70 toneladas de pescado sin vender

Los pescadores quieren participar en el proceso de comercialización

El conflicto entre la asociación Giropesca, que agrupa a cinco cofradías de pescadores de otras tantas poblaciones cuyo objetivo es comercializar lo que pescan, y los mayoristas del Gremio de Pescaderías de Cataluña impidió ayer que se vendieran 70 toneladas de pescado en las lonjas de Palamós, Sant Feliu de Guíxols y Blanes. Los pescaderos se oponen a que los pescadores comercialicen sus capturas y lo consideran competencia desleal.

El presidente de Giropesca, Francesc Subirats, denunció "presiones" de los mayoristas de pescado que comportan que los pescadores hayan dejado de ingresar entre 150.000 y 200.000 euros. Estas acciones son el resultado del boicoteo que, según Giropesca, empezaron el lunes los mayoristas como protesta por la intención de las cinco cofradías de Girona (Llançà, L'Escala, Palamòs, Sant Feliu de Guíxols y Blanes) de tener una participación directa en la comercialización de las capturas. Según el gremio, si Giropesca quiere comprar y vender a la vez su propio pescado, "incurre en competencia desleal", y por este motivo ha anunciado que llevará el caso al Tribunal de Defensa de la Competencia.

Comerciantes y pescadores han celebrado tres reuniones en pocas semanas para tratar de llegar a un acuerdo, pero las cosas se torcieron definitivamente tras la última, la del 21 de junio. Ese mismo día, las dos partes anunciaron el fracaso de las negociaciones.

El Gremio de Pescaderías asegura que nunca se ha llamado al boicoteo a sus asociados y que los comerciantes han decidido voluntariamente no ir a comprar a las cinco lonjas de la provincia de Girona.

Giropesca, en cambio, sostiene una teoría diferente. Ayer por la mañana se vivieron momentos de nervios y tensión en las lonjas ante la evidencia de que buena parte del producto no se podría vender. Francesc Subirats explicó que a las subastas de Palamós, Sant Feliu y Blanes sólo asistieron minoristas, que compraron unas 400 cajas de pescado. El resto de las ventas, aunque ya estaban pactadas con los clientes, no se pudieron llevar a cabo.

Emprender acciones

Según Subirats, se han dejado de vender casi 7.000 cajas de pescado porque los mayoristas coaccionaron a sus clientes "con amenazas diciéndoles que pasarían cosas graves si compraban pescado". Giropesca expresó su voluntad de "emprender acciones" para frenar esta situación, ya que "los pescadores están nerviosos y la situación se ha vuelto intolerable". En todo caso, Subirats confía en que se encuentre una solución porque "éste es un conflicto que puede acabar en una factura social".

Los pescadores de las cofradías de los puertos de Llançà, L'Escala, Palamós, Sant Feliu de Guíxols y Blanes reivindican su "derecho legal y legítimo" a participar en el proceso de primera venta "para defender la viabilidad económica y social de la actividad pesquera", precisan. Según Giropesca, su legalidad quedó plenamente demostrada cuando el consejero de Agricultura, Ganadería y Pesca, Antoni Siurana, y el director general de Pesca, Martí Sans, dieron su bendición a que las cofradías comercializaran su propio pescado. Siurana avaló el proyecto hace un mes, cuando declaró en Girona que los pescadores pueden comercializar directamente sus capturas de la misma manera que los payeses hacen lo propio con productos como el aceite, la fruta y el vino.

Giropesca afirma que no puede aceptar "ninguna obstrucción al libre comercio que represente una hipoteca para el futuro" de los pescadores y que éstos, para conseguir unos beneficios dignos, "tienen todo el derecho a trabajar conjuntamente".

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS