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Reportaje:

Sin rastro de Azucena

La fiscalía argentina reabre el caso de una española secuestrada en 1976

Azucena Bermejo nació en Salamanca, pero había llegado a Argentina con tres años. Creció allí y se casó en la ciudad de San Miguel de Tucumán, al norte del país. Sin embargo, el 2 de noviembre de 1976 fue secuestrada junto a su marido, sus suegros y una cuñada por varios militares, y nunca más recuperó la libertad. Además, Azucena estaba embarazada de cuatro meses y el destino de su hijo todavía hoy es un misterio que la Comisión de Desaparecidos Españoles y la Embajada de España en Argentina están determinados a desvelar. A raíz de sus acciones, la fiscalía argentina ordenó la semana pasada la revisión de 100 expedientes de desaparecidos en Tucumán, entre ellos el de Azucena.

Azucena estaba embarazada de cuatro meses. El destino de su hijo es un misterio

"Tenemos la esperanza de que alguien pueda todavía dar algún dato sobre Azucena o sobre su hijo, si es que éste llegó a nacer", señala Manuel Lejarreta, consejero de la Embajada de España, quien esta semana se desplazó hasta San Miguel de Tucumán en compañía de María Consuelo Castaño, de la Comisión de Desaparecidos Españoles.

Castaño mantuvo un encuentro el pasado mes de enero en Buenos Aires con el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. Allí le pidió ayuda para resolver este caso y le entregó una foto en la que aparece Azucena junto a su marido, Jorge Rondoletto. Oficialmente son 43 los ciudadanos españoles desaparecidos durante la dictadura militar (1976-1983).

Azucena y sus familiares fueron vistos con vida por última vez en la jefatura de la policía provincial de Tucumán, que funcionaba como centro de detención clandestino, y las hipótesis apuntan a que sus cuerpos podrían encontrarse en otro centro llamado Miguel de Azcuénaga o en el denominado Pozo de Vargas, donde las autoridades argentinas tienen previsto realizar excavaciones dado que ya se han encontrado allí algunos huesos de seres humanos.

"En cuanto al hijo es más complicado", reconoce Lejarreta. "La fiscal del caso nos explicó que no existe ningún dato que indique que el nacimiento se produjo y en los centros de detención que había en Tucumán no había instrumental ginecológico, al contrario que en otros lugares donde se produjo el secuestro de niños".

El diplomático español estima que, dado que el embarazo no estaba muy avanzado, es probable que Azucena fuera asesinada antes del alumbramiento, "aunque los jueces que llevan el caso nos han asegurado que volverán a revisar los archivos de las maternidades de Tucumán por si pudiera aparecer algún indicio de que se produjo el nacimiento". Según organizaciones dedicadas a la búsqueda de desaparecidos, no es descartable que la española hubiera sido trasladada a otro lugar y allí hubiera dado a luz antes de ser asesinada.

"El viaje a Tucumán ha tenido una repercusión local muy importante, hay gente que ha denunciado nuevos casos que se habían mantenido en el silencio", subraya María Consuelo Castaño. De hecho, durante la estancia del diplomático español en Tucumán apareció un nuevo caso de detención ilegal de un ciudadano español, hecho que fue denunciado por su hijo, quien aseguró no haber hablado hasta ahora por miedo.

Castaño, nacida en A Coruña, también fue detenida junto a su familia en 1979 y estuvo dos meses técnicamente desaparecida. Su marido sigue desaparecido. "Mientras no se difunda lo que pasó con Azucena, las posibilidades de resolver el caso son mínimas", destaca. Hace 20 años que ciudadanos españoles y argentinos exigen el esclarecimiento de la desaparición de Bermejo y su familia. Lejarreta y Castaño se entrevistaron en Tucumán con las autoridades políticas y judiciales, incluyendo el gobernador, Miguel Alperovich. El caso de Azucena Bermejo no es diferente al de cientos (oficialmente unos 500) de detenidas embarazadas, cuyos hijos fueron entregados a otras parejas afines al régimen militar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 6 de junio de 2005