Los líderes de la UE pactan saltarse los plazos para ratificar la Constitución

La decisión de Londres de dejar en el aire su referéndum aumenta la incertidumbre en Europa

La jornada del 1 de noviembre de 2006, fijada para la entrada en vigor de la Constitución europea, va a ser eliminada como fecha de referencia. Tras su reunión del sábado en Berlín, el canciller alemán, Gerhard Schröder, y el presidente francés, Jacques Chirac, han comunicado a sus homólogos que el periodo de reflexión que necesita la Unión debe incluir "un aplazamiento, una ampliación" de todo el proceso de ratificación hasta más allá de 2007, según fuentes oficiales de tres Gobiernos europeos. Esa opción del aplazamiento se verá hoy apuntalada por el Gobierno de Tony Blair.

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Blair, según todas las fuentes consultadas, dejará en el aire su referéndum: ni lo convocará ni lo suspenderá.

Londres hace así oídos sordos al llamamiento lanzando el sábado por el canciller alemán, Gerhard Schröder, y el presidente francés, Jacques Chirac, para que siga adelante el proceso de ratificación a pesar de la derrota sufrida en los referendos de Francia y Holanda, informa Walter Oppenheimer.

"Si vamos a un proceso rápido de referendos, tendremos otros resultados negativos y eso acabará definitivamente con la Constitución y con algo más", argumenta un portavoz francés. "Posponer, sin cancelar, alguno o algunos referendos sería lo mejor porque todos tendríamos más tiempo de reflexión con unos plazos más amplios", agrega. Sin aportar detalles, Schröder ya dijo el pasado sábado que estaba de acuerdo con Chirac en abrir "un periodo de reflexión".

Con ambos líderes ha hablado por teléfono estos días el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, según fuentes del Ejecutivo español. En la cumbre europea del 16 y 17 en la que se acordará la fórmula para superar la crisis abierta tras los noes de Francia y Holanda a la Constitución, Zapatero y Schröder mantendrán "las mismas posiciones", afirman esas fuentes. Zapatero tendrá un especial protagonismo porque, hasta el momento, es España el único país que ha dicho al nuevo tratado tras un referéndum.

Sin límite temporal

La propia Constitución prevé su entrada en vigor el 1 de noviembre de 2006. El plazo para ratificarla, precisa el texto, es de dos años tras la firma del tratado, celebrada en Roma el 29 de octubre del año pasado. Los líderes dejarán claro en la próxima cumbre que ya no existen esos plazos. Dirán en concreto, según coinciden las fuentes consultadas ayer, que el proceso de ratificación se mantiene sin un límite temporal concreto.

La clave reside en que el británico Tony Blair ya ha dicho a sus homólogos que no convocará el anunciado referéndum en el Reino Unido hasta que Francia no aclare cómo gestionará su no al nuevo tratado, es decir, hasta que París presente alguna alternativa para salvar el texto, modificarlo, negociar otro, repetir la consulta... Una fuente oficial consultada vislumbra así el inicio de la cumbre: "Blair preguntará a Chirac: cómo y cuándo ratificará Francia esta Constitución".

La respuesta, reconocen los portavoces franceses, sólo podrá darla París tras las elecciones de 2007, que será cuando los dos grandes partidos de Francia puedan superar el golpe político que han sufrido por el triunfo del no. "Chirac no puede decir ahora nada. ¿Quién sabe qué pasará en las elecciones?", comentan. Por tanto, el proceso quedará abierto hasta que los dirigentes que salgan de esas elecciones decidan qué hacer. Entretanto, el proceso de ratificación seguirá abierto. Schröder, Chirac y Blair no descartan que otros países -como Polonia o la República Checa- también opten por dejar en suspenso sus anunciados pero aún no convocados referendos. Otros mantendrán sus previsiones y, dentro de este periodo de reflexión, intentarán ratificar la Constitución por vía parlamentaria o referéndum.

Luxemburgo, el país que ahora preside la UE, hará su consulta popular el 10 de julio. Si gana el no, el proceso "se anularía irremediablemente", porque serían ya tres los países fundadores que rechazan la Constitución. Si gana el sí, será "un significativo punto de inflexión, un cambio de tendencia". Cobrará de nuevo enorme protagonismo la Declaración 30 de la Constitución, según la cual, si 20 de los 25 países del club aceptan el Tratado y algún otro lo rechaza, el Consejo Europeo decidirá qué hacer. Para cuando lleguen las elecciones en Francia, será un elemento determinante ver qué países han ratificado y cuáles no lo han hecho, así como los que aún no se hayan definido.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0005, 05 de junio de 2005.

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