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ELECCIONES GALLEGAS | La batalla por el voto

CUADERNO DE BITÁCORA

- LEÑA. La Edda mayor islandesa dice que la primera y la segunda palabras te conducirán a la tercera. En los tres días de campaña se ha verificado ese proceso poético. "¡Jodeos!", dijo Baltar. "¡Asquerosos!", encadenó Fraga. Y el alcalde de Beade pudo alcanzar así la culminación lírica: "¡Leña!". En realidad lo expresó en verso libre, que es el que se corresponde con la democracia participativa: "Voy a reunir a mi gente para dar leña".

- HIDROMANCIA. Están las encuestas de opinión política y están los signos de la naturaleza. Ambos parecen apuntar esta primavera gallega en la misma dirección. Tan importante como la demoscopia es la hidromancia, el arte de los veedeiros, de los que interpretan los signos del agua. De repente el agua se ha puesto a hablar en Galicia. El sábado tuvo lugar la mayor manifestación de la historia de Pontevedra (50.000 personas) para pedir el traslado de la celulosa que contamina la ría y estrangula la ciudad. La otra gran metáfora de la hidromancia política gallega es Beade, donde gobierna el de la leña.

- BEADE. Este municipio del Ribeiro debía ser conocido por su buen vino, pero en los últimos treinta años ha venido siendo noticia por la misa franquista que el eterno alcalde, Senén Pousa, organiza todos los 20-N en la anochecida, con una perturbadora puesta en escena de atmósfera transilvánica a lo Bram Stoker. El regidor tiene un inquietante parecido con Bela Lugosi, que se acentúa esa noche con el famoso efecto "luz de ojos" y hasta el mismo párroco duda si el homenaje es por el Caudillo o por el conde Drácula. O por ambos. Este año, el absolutismo hipnótico del alcalde de Beade se ha venido abajo por un signo bíblico. Desde hace meses, el agua del pueblo es imbebible. El agua, como quería el Bautista, denuncia la corrupción.

- LAS LLAVES. Los vecinos se manifiestan a la luz del día. El agua les hace hablar. "El sobrino del alcalde es el capataz, el yerno se encarga de la maquinaria de la Mancomunidad, el hermano tiene la contrata del mantenimiento, y el hijo, las llaves del polideportivo y de las escuelas". Alguien se atreve: "Por lo menos, que devuelvan las llaves". ¡Las llaves! Por primera vez se habla en serio en Galicia de una alternativa de poder. Es decir, de las llaves.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 6 de junio de 2005