Entrevista:MANOLO RUIZ DE ELVIRA | Diseñador del 'Alinghi'

"El mar es un laboratorio muy malo"

Manolo Ruiz de Elvira, de 41 años, ha logrado conjugar sus dos grandes pasiones: la navegación y la ingeniería. Especialista en predecir la reacción del barco según las condiciones del mar y del viento, Ruiz de Elvira participó en tres ediciones de la Copa del América con el España (1992), el Rioja (1995) y el Bravo España (2000), antes de ser fichado por el Alinghi para conquistar la Copa de las 100 Guineas en Auckland (Nueva Zelanda) en 2003. Fue uno de los 20 técnicos contratados por el equipo suizo, máxima referencia para las regatas previas de la America's Cup que se celebran en Valencia desde el 16 hasta el 26 de junio. En sus ratos libres, toca el piano.

Pregunta. ¿Con cuántos barcos trabaja?

"Hay mucho espionaje legal. Todos nos observamos. De todos adoptamos soluciones. Hay una transferencia de tecnología"
"La Copa del América es para grandes patrocinadores. Pero hay una vela ligera para los no millonarios. Hay muchas escuelas municipales"

Respuesta. El mar es un laboratorio de pruebas muy malo porque las condiciones cambian constantemente. Aunque midamos todo (fuerza del viento, dirección y cómo se comporta cada barco), debemos de ser capaces de compararlo con otro barco. Necesitamos dos barcos. Los surafricanos sólo tenían uno y se han visto forzados a construir otro. Los instrumentos para medir el viento están en la parte superior del mástil, a unos 34 metros del agua. Las reglas permiten modificar barcos antiguos, pero sólo permiten construir dos nuevos. Se trata de evitar lo ocurrido en 1992: que un equipo construya cinco barcos y que al final el dinero sea quien gana una regata.

P. ¿La Copa del América es comparable a la fórmula 1?

R. Cada vez más. Para nosotros es una referencia, sobre todo desde el punto de vista mediático. La envidiamos. Y también porque tenemos un artefacto (coche o barco) en el que aplicas toda la tecnología para redundar en velocidad y puesta a punto. La propia tripulación son los pilotos de pruebas, desde que el barco está en el agua por primera vez hasta que empieza a regatear, hay mejoras.

P. ¿Con los mismos sueldos?

R. Se alcanzan sueldos razonables para trabajos muy cualificados que requieren mucho más de 40 horas semanales y que quitan el sueño, pero son de mucha motivación. En fórmula 1 se gastan auténticas fortunas en ensayo y en construcción, pero aquí no hemos llegado tan lejos.

P. ¿Cómo es el viento de Valencia?

R. Es fiable. Buscamos que las probabilidades de dar la salida a la hora prevista sean altas. No puedes esperar como en Auckland horas a una regata que no se produce. Valencia tiene una brisa predecible y un rango de velocidad de viento que propicia una regata espectacular, pero controlada.

P. ¿Las olas?

R. No hay demasiadas, lo cual es cómodo para los barcos y para seguir las regatas.

P. ¿Cuáles serán los principales rivales del Alinghi?

R. Los que en la edición pasada estuvieron más cerca: el Oracle, el Prada y el Team New Zealand. Son los que están navegando más tiempo, de forma más estable y mejorando sus barcos y tripulaciones. Pero faltan dos años y cualquiera puede ponerse a punto. Las regatas que vienen ahora nos darán una idea.

P. ¿Cuál es su relación contractual con el equipo?

R. Estoy contratado hasta el 2007 como diseñador, con una cláusula de confidencialidad, además de que el propio protocolo de la Copa del América impide o limita la transferencia de tecnología dentro de una misma campaña. En el caso de un diseñador, si trabajas para un equipo, estás invalidado para trabajar para otro. Eso le ha pasado al Desafío Español con Phil Kaiko, a quien no ha podido contratar.

P. ¿Hay mucho espionaje?

R. Espionaje legal. El protocolo establece reglas que limitan las fotos que podemos hacer. Antes era muy extremo. Ahora es más realista. Todos nos observamos, de todos adoptamos soluciones, hay una transferencia de tecnología. Hay cosas que podemos ocultar, pero otras, como las velas, que es imposible.

P. ¿De pequeñito quería ser ingeniero?

R. Quería fabricar cosas. También navego desde los ocho años. Empecé con el Optimist [barco para niños] en Huelva. Mi padre había navegado algo y nos motivó a mi hermana y a mí. Nunca se lo agradeceremos lo suficiente.

P. Y sigue estudiando, ahora en una tesis sobre hidrodinámicos.

R. La clave es no acostarte sin aprender algo, aunque sea de un error cometido.

P. ¿Cuáles serán las principales novedades tecnológicas en esta edición de la Copa?

R. Se trabaja mucho en telas, que son el motor del barco. Y en velas y mástiles, cada vez más ligeros. El mástil es de fibra de carbono y en la vela se usa mucho fibra de carbono keblar. Los spinnakers, las velas más grandes, son tejidos mucho más ligeros, derivados del nylon.

P. ¿Qué es lo que más ha evolucionado y lo que permanece más inalterable?

R. Los mástiles, las quillas y las velas han cambiado muchísimo. La tripulación es lo más inalterable: el factor humano. Las mejoras son cada vez más pequeñas. Seguimos mejorando por los materiales y las herramientas de diseño: herramientas de simulación, de situación de fluidos por ordenador... que nos permiten saber qué ocurre en un barco.

P. ¿Cuáles han sido los grandes hitos tecnológicos?

R. La famosa quilla alada del Australia II, en 1983, fue el descubrimiento de que la superioridad tecnológica era decisiva. Del 83 al 87, los equipos empezaron a invertir mucho más en tecnología. También el uso de materiales como la fibra de carbono. O el de la electrónica para averiguar cuándo hay un problema o cuándo un barco está navegando al 100% o no. Ahora casi siempre navegas por encima del 99%.

P. ¿Puede partirse en dos un barco?

R. Sí, en 1995 se rompió en dos un barco australiano en menos de un minuto. El diseño es muy extremo, hay una secuencia de olas que carga mucho al barco y, si a la hora de laminar, hay una tela que está un poco peor pegada... Un petrolero se calcula para que aguante la peor ola estadística en 100 años, pero si te encuentras con la peor en 101 años, puede ocurrir.

P. ¿Es un deporte elitista?

R. La Copa del América es para millonarios o grandes patrocinadores como cualquier deporte de alta competición. Pero hay una vela más ligera que no es para millonarios. Es una concepción errónea. Yo navego desde los 8 años y no lo soy. Hay escuelas de vela municipales en muchos sitios.

P. ¿Cómo se puede ver la competición?

R. En el puerto, con pantallas grandes; o saliendo al mar; también por televisión o en Internet.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0005, 05 de junio de 2005.

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