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Reportaje:

El largo sueño del bombero

Un estadounidense sale de un estado semicomatoso después de 10 años

El bombero Donald Herbert tenía 34 años cuando el techo de la casa de Buffalo (Nueva York) en la que estaba tratando de apagar un incendio se desplomó. Herbert quedó inconsciente y pasó varios minutos sepultado, sin oxígeno. Entró en coma, pero dos meses y medio después pasó a un estado indefinido de consciencia vaga: casi ciego, mudo y prácticamente sin comunicación con el mundo, excepto algún "sí" y algún "no". Así estuvo hasta el pasado fin de semana, cuando, de repente y para el asombro de los médicos, dijo que quería hablar con su mujer y sus hijos. Científicos y expertos aún no se lo explican. Y la familia tampoco, pero está encantada. "La experiencia de hablar con él fue completamente abrumadora", dijo ayer Linda Herbert, su mujer.

Cuando llegó su esposa al hospital con sus cuatro hijos, estuvieron hablando 14 horas seguidas

Herbert llevaba siete años en una residencia. Al principio estuvo en su casa, pero en la residencia estaba mejor atendido, y su mujer y sus cuatro hijos, que tenían 14, 13, 11 y 3 años cuando ocurrió el accidente, le visitaban con frecuencia. El antiguo bombero pasaba las horas ante un televisor que no podía ver y sólo a veces emitía sonidos. El sábado pasado no había nadie a su lado cuando despertó. Llamó a médicos y enfermeras y les dijo que quería ver a su mujer. El personal de la residencia avisó a Linda. Cuando llegó, acompañada por sus cuatro hijos y otros familiares, estuvieron hablando 14 horas seguidas, recuperando el tiempo perdido. Herbert preguntó: "¿Cuánto tiempo he estado fuera, sin sentido?". Le dijeron que 10 años; él creía que llevaba tres meses en coma.

No podía creerse tampoco que su hijo de 3 años tenga ahora 13, la edad que tenía el segundo cuando el accidente. Después de esas 14 horas -nunca en los 10 años anteriores había tenido un momento de lucidez ni había reconocido a sus familiares-, el bombero durmió 30 horas seguidas.

Luego, su estado ha tenido altibajos, y su aspecto, paseando por los pasillos de la residencia, ayudado por un andador y por uno de sus hijos, revela que le queda mucha recuperación por delante: anda con dificultad, está muy delgado y mira con asombro, como si aún no se hubiera ajustado a su nueva situación. "Confiamos en que evolucione positivamente y que esté cada vez mejor", dijo ayer el doctor Jamil Ahmed, perteneciente al Centro Médico del Condado de Erie y responsable de los cuidados de Herbert. El médico indicó que el daño sufrido en el cerebro hace 10 años se debió a la ausencia de oxígeno durante un periodo de tiempo superior a los 10 minutos. Ahmed recordó que Linda insistió "en no tirar la toalla nunca" y que por eso él experimentó con diversas medicaciones. El último de los cambios fue hace tres meses.

Los expertos reconocen que no tienen ni idea de por qué se producen estas recuperaciones. "Realmente no sabemos con seguridad lo que pasa", declaró a la agencia AP Anthony Stringer, un neuropsicólogo especialista en rehabilitación médica. Se estudiarán los cambios en la medicación aplicada por el doctor Ahmed y otros factores que puedan explicar lo ocurrido. Es desconcertante la posibilidad de que pueda darse una regeneración cerebral, y tampoco se descarta que afectara al cerebro una enfermedad de otro tipo nunca diagnosticada o un desequilibrio en otra parte del organismo que pudiera haber determinado el apagón neurológico.

El caso de Herbert es muy raro, pero no único: hace dos años, Terry Wallis, de Arkansas, en estado semivegetativo tras un accidente de tráfico, casi 19 años antes, se recuperó y vive desde entonces sin secuelas. Y lo mismo ocurrió poco antes con un policía que había recibido un balazo en la cabeza; después de ocho años sin decir palabra, recuperó el habla repentinamente. Ninguna de estas personas se encontraba en estado vegetativo permanente, como sí ocurría con Terri Schiavo, la mujer de Florida que fue desconectada por decisión de los tribunales y a petición de su esposo a finales de marzo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 5 de mayo de 2005