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El rock alternativo de Mercromina se despide con un disco y actuaciones

El cuarteto Mercromina, uno de los más significativos de la escena de rock alternativo de la década pasada, se despide estos días en directo, presentando las canciones de su séptimo y último disco, Desde la montaña más alta del mundo. Anoche estuvieron en la sala El Sol de Madrid dando un repaso a un repertorio que ha calado hondo entre la generación del pop alternativo de claras referencias contemporáneas. Carlos Sánchez, guitarrista; José Manuel Mora, bajista; Carlos Cuevas, batería, y Joaquín Pascual, guitarra, voz y teclados, dicen adiós así, en vivo, a una década de trabajo y experimentación musical que comenzó, precisamente, con otra ruptura: la de los Surfin' Bichos, en la que compartían proyecto con Fernando Alfaro de Chucho.

Para Joaquín, esta despedida viene de lejos: "Llevábamos mucho tiempo juntos y sabíamos que tarde o temprano podía llegar el momento en el que nos sintiésemos insatisfechos con la música que estábamos haciendo. Sin embargo, aquellas crisis eran buenas para el grupo porque terminaban reactivándolo".

Esta última, en cambio, ha dado al traste con una banda que nació huérfana de escuela temporal o estética a la que acogerse. Con Surfin' Bichos, Pascual, Alfaro y los suyos fueron avistando a finales de los 80 el desplome final de los últimos rayos de luz de la movida. Cuenta Joaquín: "Nos hemos sentido siempre bastante desvinculados de las tradicionales escenas musicales de los 80 y los 90 y eso fue muy positivo para nosotros. Con Surfin' Bichos la verdad es que no teníamos nada que ver con los grupos con los que compartíamos cartel. Fue así hasta que empezamos a coincidir con Los Planetas, La Buena Vida o El Inquilino Comunista. Pero eso duró muy poco, porque justo después nosotros ya éramos Mercromina y todos aquellos grupos estaban en el auge del indie pop español". No llegaron a sentirse demasiado vinculados con ellos: "Entonces ya nos sentíamos los abuelos".

Hacia la complejidad

Mercromina deja escritas páginas tremendamente interesantes dentro de una etapa del rock español a la que ya pronto le toca su revival. Su disco de debut en 1995, Acrobacia, es ya pieza codiciada entre los seguidores del género. Más tarde llegarían Hulahop, en 1996, y tres años después el definitivo Canciones de andar por casa, álbum en el que, según Joaquín, "comienza la búsqueda de un sonido, en vez de buscar una canción. Eso hizo que, poco a poco, nuestra música fuera siendo más y más compleja". Su evolución se corresponde con la que ha tenido el rock alternativo en los últimos lustros: de Nirvana a Flaming Lips o Mercury Rev.

Pascual está de acuerdo: "Por ahí van los tiros. El principio de la independencia fueron Nirvana y los Pixies. Eso quizá coincida con los primeros discos de Mercromina, álbumes más esqueléticos y menos recargados de información, texturas o de sonidos. Pero pronto el sonido pasó a ser lo más importante y eso es lo que nos ha ido llevando hacia planteamientos del tipo Mercury Rev o Flaming Lips".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 5 de mayo de 2005