Barceló exhibe su "esquizofrenia" creativa a través de su obra reciente

El artista expone en San Sebastián óleos, esculturas y acuarelas

Miquel Barceló (Felanitx, Mallorca, 1957), uno de los pintores contemporáneos más reconocidos y cotizados del mundo, no habla ni de versatilidad ni de eclecticismo creativo cuando explica el contraste entre las acuarelas coloristas que pintó en Bamako (Malí) y los cuadros en blanco y negro que creó en su taller de París. Ayer, empleó literalmente el término "esquizofrenia" cuando presentó Las formas del mundo, una exposición que reúne en la sala Kubo del Kursaal de San Sebastián sus trabajos más recientes. "Es inaudito y supone un gran placer para mí el poder ver el corpus de la obra que he realizado en año y medio, toda junta y provocando conflictos", dijo.

El artista mallorquín, hombre tímido y reacio a los discursos pictóricos -"son cuadros más para mirar que para explicar", dijo-, se prestó a hacer de guía de esta muestra que permanecerá abierta al público hasta el 17 de julio. Se paró ante cada una de las cinco esculturas en bronce, las 25 acuarelas y los 22 óleos que cuelgan de las paredes de la sala y fue regalando información.

"Creo que nunca había logrado exponer un grupo tan homogéneo", confesó al hablar exclusivamente de su obra pictórica, marcada por su estudio de la materia o sus reflexiones sobre la metamorfosis y la muerte. Los cuadros, realizados en técnica mixta, son un compendio de su iconografía clásica de fondos marinos, habitados lo mismo por pulpos que por cráneos, cebollas o moluscos. En esta ocasión, la única licencia de color que Barceló se ha permitido entre el blanco y negro, "casi calvinista", es la de los periódicos que superpone a los lienzos. Esta vez, advierte "son menos matéricos, físicamente menos pesados". También más sosegados. "Obedecen menos a impulsos breves y frenéticos".

Barceló ha encontrado su equilibrio creativo a caballo entre sus refugios de Mallorca, París y Malí. "África es uno de los sitios en los que más posibilidades hay de que estallen nuevos conflictos. (...) No quería verme como esos pintores de entreguerras que pintaban almendros en flor, ignorantes de la realidad, de Franco y sus presos". Su forma de no mirar hacia otro lado no es retratar escenas de guerra o el drama del sida. Barceló plasma la resistencia de África en escenas de la vida cotidiana -mujeres lavando en el río o en el mercado- llenas de vida y color.

Miquel Barceló, en su exposición <i>Las formas del mundo.</i>
Miquel Barceló, en su exposición <i>Las formas del mundo.</i>JAVIER HERNÁNDEZ
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