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Entrevista:ARTIFICIERO DEL TEDAX QUE DESACTIVÓ LA BOMBA DE VALLECAS | UN AÑO DESPUÉS DE LA MATANZA

"Nadie me informó del explosivo y los detonadores de la Kangoo"

Pedro L. es artificiero desde hace 12 años. Está soltero y tiene 43 años. El 12 de marzo de 2004 logró desactivar a mano una de las mochilas bomba utilizadas el 11-M. De sus entrañas (localización del punto de venta de los móviles usados en la matanza, rastreo de llamadas e identificación de sus titulares, atribución de los explosivos a una mina asturiana concreta, etcétera) partieron todas las pistas para dar con los autores de la matanza.

Pregunta. ¿Cómo entra en escena para desactivar la bomba?

Respuesta. A las dos de la mañana, nos dicen que en la comisaría de Puente Vallecas, entre los bultos que provenían de los pasajeros del tren estacionado en El Pozo, hay una bolsa sospechosa. Contiene un teléfono móvil y unos cables que se introducen en una bolsa de plástico. Ordeno que desalojen la comisaría y me dirijo hacia allí. Cuando llego, les pido que me indiquen dónde está la bolsa sospechosa. La abro. Y veo que es una bomba. Decidí que lo mejor era alejarla de allí porque había cerca edificios.

"Era una bomba absolutamente diferente. No me sonaba a ETA"

P. Volvamos al momento en que abre la bolsa en la comisaría, ¿qué impresión le da?

R. Su olor indica que es dinamita. Pero su color es beis. No se corresponde con la coloración de la famosa Titadyne, que por desgracia conozco bien.

P. ¿Ve los detonadores?

R. No, entonces sólo veo el cableado que parte del teléfono y se introduce en la bolsa.

P. Y organiza el traslado.

R. Sí, los compañeros de la comisaría de Vallecas me dicen que el parque Azorín puede ser un buen sitio. Y establezco una caravana de tres vehículos: el primer vehículo sería un zeta conducido por funcionarios de la comisaría para que nos guiaran por la zona; el segundo, estaría en la puerta de la comisaría con el motor en marcha y el maletero abierto, y sería en el que yo trasladaría la bomba; y un tercer vehículo que sería un furgón de nuestra unidad. Marqué una distancia de seguridad de 100 metros entre vehículos. Fue el peor momento. Viajar con una bomba activada en un maletero no es algo a lo que estoy acostumbrado porque no tenía modo de trabajarla para desactivarla.

P. Y llegan al parque.

R. Una vez que llegamos, buscamos una zona despejada en unos 200 metros. Deposito la mochila en el suelo en el sitio más idóneo y me pongo a trabajar con ella. Apenas había luz. Era noche cerrada, y encima se puso a llover. Sabía que establecer qué elementos componían la bomba era muy importante para descubrir a los autores, aunque nunca pensé que tuviera tal trascendencia. Y, sobre todo, lo hice así por la gran cantidad de víctimas que hubo. Yo estuve con los muertos en Atocha. Yo los vi. Durante la desactivación, lo pasé mal. Fue un momento tenso.

P. ¿Cuál es su su conclusión cuando acaba su trabajo?

R. Yo no corto cables. Lo que hago es desempalmar, desenlazar los empalmes que ellos habían practicado entre los cables que iban al teléfono móvil y los que iban al detonador. Tal como la montaron, yo la desmonté. Fui sondeando la masa explosiva, descartando trampas, porque mi obsesión eran las trampas. Con paciencia, llego al fondo y saco el detonador. Notaba que había cosas extrañas dentro de la masa explosiva porque me pinchaba. Y cuando termino con el detonador y saco el explosivo me encuentro que eran clavos para aumentar el poder mortífero. Salen disparados como proyectiles. Lo suelen usar todos los grupos terroristas en España.

P. Por tanto, ese elemento no era significativo. ¿Qué elementos no eran comunes en el explosivo como para apuntar una autoría?

R. Yo nunca había visto una bomba como ésa. Era una bomba absolutamente diferente. Yo no descartaba ningún tipo de autoría, podía ser de ETA o de cualquier otro grupo terrorista. Pero por mi experiencia en el tema de artefactos, no me sonaba a ETA.

P. ¿Por qué?

R. ETA utiliza sistemas de confección y elaboración de artefactos explosivos más complejos. Las bombas están mejor terminadas, lo cual no significa que esta bomba estuviera mal confeccionada. Era más sencilla, pero tremendamente eficaz.

P. La masa explosiva y los detonadores ¿qué le dicen?

R. La masa explosiva era dinamita, pero no podía saber su procedencia. Los detonadores eran de cobre, vi que eran antigrisú. Eran españoles.

P. ¿Y ese tipo de detonadores los había visto en artefactos de ETA?

R. No recuerdo que ETA los haya utilizado.

P. ¿La coloración del explosivo se parecía a la Titadyne?

R. A la que yo conozco, no. El color de los dos tipos de Titadyne que ETA ha utilizado no tenía nada que ver. Ésta era de color beis, y la Titadyne que usa ETA suele ser rojiza o anaranjada.

P. ¿Estas impresiones suyas sobre el origen del artefacto cuándo las eleva a sus superiores?

R. Las traslado a mis superiores después de desactivar la bomba. Además, estaban presentes durante mi trabajo.

P. ¿Cuándo termina su tarea?

R. A las 5.00 horas del 12-M.

P. ¿Supo entonces de la similitud entre dicho material y los detonadores y el resto de dinamita intervenidos la víspera en la furgoneta Kangoo localizada en Alcalá de Henares?

R. Yo no fui informado en ningún momento de que se había intervenido una furgoneta con detonadores ni explosivos. No tenía ni idea.

P. ¿Nadie le previno?

R. Nadie nos comunicó que ese hallazgo se había producido.

P. ¿De qué utilidad le habría sido conocer esa información antes de abordar su bomba?

R. El grado de importancia de esa información no la puedo establecer porque todo lo relativo al material encontrado en esa furgoneta es material clasificado como secreto por el Ministerio del Interior desde el momento de su intervención.

P. ¿Se le ocurre alguna razón para que sus mandos no compartieran con usted la tipología de explosivos y detonadores hallados en la furgoneta?

R. Entiendo que fue materia clasificada. Entiendo que la cúpula del Ministerio del Interior le dio carácter de material clasificado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 3 de marzo de 2005