Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
FÚTBOL | 26ª jornada de Liga

El Bernabéu contra Ronaldo

El genio brasileño sufre la peor pitada de su hinchada desde que juega en el equipo madridista

Raúl Bravo se puso en la piel de la estrella: "Todos sufrimos situaciones como la que ha pasado Ronaldo en un momento determinado; yo también las viví". El lateral, que lo único que comparte con Ronaldo es el corte de pelo y el modelo de camiseta, tuvo palabras de apoyo para el genio brasileño, que ayer sufrió la peor pitada de su hinchada desde que juega en el Madrid. El Bernabéu esperó. Aplaudió al principio, incluso. Pero al ver que Ronaldo fracasaba en cada uno de sus intentos, le lanzó una andanada de pitidos. Una descarga de reproches con el típico sello moralista de Chamartín. En aquellos pitos fue implícito el resentimiento del público por la boda, o la fiesta pagana, en la que Ronaldo y Daniella Cicarelli celebraron su unión, hace dos semanas, en un palacio de la localidad francesa de Chantilly.

No ha vuelto a gritar diana desde el 16 de enero, cuando marcó su undécimo gol en la Liga

Luxemburgo: "No hago cambios en mi equipo por silbidos. ¿Cómo voy a entrenar así?"

Ronaldo se retiró del campo afectado. Había jugado los 90 minutos.

"No, yo pensé no tenía que cambiarlo", dijo el entrenador, Vanderlei Luxemburgo, tras el partido. "No cambié a Ronaldo porque no quise. Ya veremos lo que hacemos en el próximo partido. Pero hoy [por ayer] estoy contento con su trabajo".

El delantero se marchó a la ducha junto a César, el portero, cabizbajo. Sobre el escudo del Madrid bordado en su camiseta, a la izquierda del pecho, llevaba una especie de crespón negro. Un pequeño homenaje a un amigo recientemente fallecido al que no pudo dedicar ningún tanto. Desde el 16 de enero, cuando marcó su undécimo gol en esta Liga, frente al Zaragoza, no ha vuelto a gritar diana. Luego se sucedió un súbito viaje a Río de Janeiro alegando problemas personales, y después la fiesta de Chantilly, y la lesión en un dedo, y una serie de acontecimientos que acabaron por enfrentar al jugador con el club, Luxemburgo, y algunos compañeros.

Ayer el Bernabéu le llamó "gordo" en cánticos. El graderío descargó su pequeña venganza sobre un jugador al que sólo apoya cuando da goles a cambio. Al público no le importa ni que luche por la pelota, ni que haga desmarques grandiosos, ni que dé pases de gol. A la gente no le interesa el trabajo táctico que haga Ronaldo. Otra cosa son los gustos de Luxemburgo, que esperó al jugador en la boca del túnel de vestuarios, tras el encuentro, para darle ánimos. El técnico, que se considera un psicólogo, sabe que tiene que hacer un trabajo especial de motivación con Ronaldo. Su salvación, y la de su equipo, pueden depender de eso.

"Ronaldo", explicó Luxemburgo; "intentó por derecha, por izquierda; intentó hacer algún dribling... El fútbol es así. Si Ronaldo hace dos goles el próximo partido el Bernabéu estará con él. A mí los pitos no me han dolido. Ronaldo estaba bien porque es duro. Y yo también tengo la piel dura. Silben o no, llevo 30 años en el fútbol. Los mismos que silban hoy lo aplaudirán mañana. Ronaldo tiene que trabajar mucho y entrenar mucho para volver al mejor momento. Yo no hago cambios en mi equipo por silbidos. ¿Cómo voy a entrenar así?".

Es extraño, pero nunca ningún entrenador del Madrid había sometido a Ronaldo a tantos sufrimientos físicos, a tanto balón medicinal y tanta carrera exhaustiva como Luxemburgo. El jugador sin embargo, marca menos goles que nunca. "Yo no quiero que marquen sólo los delanteros", se excusa el técnico. "Tienen que marcar todos". En efecto: si no fuera por los goles que hacen hombres como Helguera, Samuel y Salgado el Madrid estaría mucho más descolgado de las competiciones que tiene entre manos.

Owen, que ayer sí marcó, tuvo palabras para defender a su colega en el ataque: "Ronaldo es un chico que siempre ha hecho goles; toda su vida. Si hoy no los ha marcado, a sus 28 años podemos estar seguros de que no tardará en hacerlo porque está en el mejor momento de su carrera. Lo bueno de ser delantero es que marcas un gol y superas cualquier contratiempo. Vives de los desafíos. Y hoy

Ronaldo ha tirado al poste. Ha estado cerca".

Luxemburgo aprovechó la coyuntura para lanzar un mensaje de optimismo moderado: "Estamos dentro de la Liga, pero no es fácil. Tenemos que ganar y los otros pinchar. Tenemos que hacer nuestra parte. Si hubiéramos hecho nuestra parte contra el Athletic y el Deportivo hoy tendríamos los mismos puntos que el Barça".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 3 de marzo de 2005