Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

'Desacuerdos' aborda la otra historia del arte en España desde la transición

Instituciones catalanas, vascas y andaluzas han colaborado en este proyecto de revisión crítica

Habrá que conocerlo aunque sea para cuestionarlo. Desacuerdos es, seguramente, uno de los proyectos más ambiciosos de revisión crítica de la reciente historia cultural de España de los que se han realizado en los últimos años. Cuatro instituciones implicadas, un equipo de investigación en el que durante casi tres años han trabajado 40 personas, talleres, conferencias, cursos y, finalmente, dos exposiciones que se presentan en el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (Macba) y en el Centro José Guerrero de Granada, y que se complementan con un seminario en Arteleku de San Sebastián, dos libros y una página web (www.desacuerdos.org) en la que se analizan fenómenos como la movida o la crítica al Fórum 2004.

¿Qué es Desacuerdos? En principio, un proyecto de investigación que parte de la hipótesis de que algo se torció al final de la transición cuando se utilizó la cultura como la bandera del cambio en España eliminando todo aquello de experimental, crítico y subversivo que pudiera cuestionar el pacto con el anterior régimen o el modelo capitalista que adoptó la reciente democracia española. "Las propuestas de cambio realmente radicales que surgieron a finales de los setenta fueron literalmente cortadas en seco en los ochenta al imponerse una estructura hegemónica del arte conservadora que sólo tenía una apariencia moderna", explicó ayer Manuel Borja-Villel, director del Macba, en la presentación de la exposición en el centro barcelonés, que se inaugura hoy y podrá verse hasta el 29 de mayo.

"Ésta es una exposición absolutamente necesaria", indicó Yolanda Romero, directora del Centro José Guerrero de Granada, en donde el 9 de marzo se inaugurará una muestra paralela, similar aunque más centrada en los trabajos de los colectivos, que estará abierta hasta el 1 de mayo. "El proyecto quiere hacer visible una red de experiencias complementarias que demuestran que en el Estado español hay instituciones capaces de crear plataformas de discusión", añadió Santi Eraso, director de Arteleku, el centro de producción de San Sebastián en el que del 4 al 23 de abril se presentará el archivo documental de la investigación y un conjunto de actividades que abordarán el pasado y futuro del feminismo en relación a las prácticas artísticas. "En el fondo, este proyecto refleja cómo ya había instituciones que estaban trabajando en esta otra manera de entender las prácticas visuales", indicó Pedro G. Romero, representante de la Universidad Internacional de Andalucía-Arte y Pensamiento, institución implicada en este proyecto que lleva como subtítulo Sobre arte, políticas y esfera pública en el Estado español.

En cualquier caso, Desacuerdos es un proyecto complejo, muy documentado y, además, aún en proceso, lo que quiere decir incompleto. Las dos exposiciones representan la visualización pública de esta investigación y, de momento, sólo se ha podido ver la primera, la que hoy se inaugura en el Macba, en donde ocupa dos plantas. Reúne centenares de obras y documentos, desde vídeos y películas a fanzines, pasando por carátulas de discos, cuadros, dibujos, fotografías, objetos, fotocopias, carteles, camisetas y cualquier otro medio que sirva como soporte artístico.

Comienza a principios de los años setenta con una pieza, El espectador (1972), de Equipo Crónica, presentada en los Encuentros de Pamplona, organizados por Luis de Pablo y José Luis Alexanco en 1972, "evento fundador que catalizó un potencial transformador latente de la vanguardia artística española", según la nota de prensa; y finaliza con De nens (2004), el documental de Joaquim Jordà sobre el caso de pederastia del Raval en Barcelona, "relato sobre los modos en que la propagación de ciertos mitos anclados en la leyenda negra del barrio del Raval han sido un instrumento de legitimación para las políticas e intereses urbanísticos de transformación", según la misma nota.

Entre uno y otro, tres décadas densas de las que se han rescatado aquellas obras, actitudes, experiencias y documentos que planteaban una mirada crítica al entorno social, económico, político y también artístico de su momento. Naturalmente, los artistas conceptuales (en una acepción muy amplia) tienen un lugar importante, desde el Grup de Treball o Zaj hasta Miralda, Francesc Abad, Isidoro Valcárcel Medina, Concha Jérez o Rogelio López Cuenca. Están los que hacían un arte directamente político que criticaba el franquismo, el proceso de transición o los grandes eventos como la Expo de Sevilla o el Fórum de las Culturas de Barcelona, pero también los que optaron por la experimentación en la música, el arte informático, la poesía visual o la utilización de otras formas más anónimas de arte como el mail-art o las obras colectivas.

La exposición rescata nombres como Eugènia Balcells, Joan Rabascall, Gerardo Delgado, Juan Delcampo, Fina Miralles, Manolo Quejido, Miguel Trillo o Raimundo Patiño, entre otros, al tiempo que deja un hueco para el cómic -hay ejemplares de revistas tan diversas como Rollo Enmascarado, Star, Butifarra, El Víbora o El Jueves-, la música -un apartado está dedicado al rock radical vasco y otro a la movida madrileña-, así como al trabajo de colectivos como Estrujenbank, Fills Putatius de Miró, Vídeo-Nou, Tint-2 o Taller Lunàtic, entre otros. Como cantaba Golpes Bajos, aquellos fueron malos tiempos para la lírica. Aunque hubo mucha épica.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 3 de marzo de 2005