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Sevilla recuerda al escultor Manuel Echegoyán en su centenario

Una exposición y dos conferencias resaltan la obra del artista

El escultor Manuel Echegoyán (Espartinas, Sevilla, 1905-Sevilla, 1984) es uno de los grandes artistas andaluces del siglo XX. Sevilla le recuerda en el centenario de su nacimiento con una exposición de su obra y dos conferencias en el Real Alcázar. La muestra, que se abre hoy al público, reúne una treintena de sus esculturas y detalla su evolución desde el figurativismo hasta sus incursiones en la vanguardia.

Echegoyán es autor del monumento a Emilio Castelar, en los Jardines de María Cristina, y del dedicado a los obreros, en la Avenida de la Raza. También colaboró en la decoración de la fachada plateresca del Ayuntamiento. Echegoyán era considerado con sólo 25 años la gran promesa de la escultura sevillana. Había esculpido el monumento a Castelar y le habían concedido una beca para estudiar en París.

Durante la II República dejó a muchos de sus antiguos compañeros en Sevilla, afanados en la imaginería neobarroca que precisaban las cofradías. Entretanto, Echegoyán fue más allá en su búsqueda artística y obtuvo el título de profesor de dibujo en la Academia de San Fernando de Madrid. El artista expuso sus primeras obras en Sevilla, Córdoba y Madrid.

La Guerra Civil le cogió en la capital. Echegoyán se integró en las milicias republicanas desde el estallido de la contienda. Trabajó como topógrafo del Ejército de la República. Tras rendirse Madrid fue hecho prisionero por los rebeldes. En 1940 regresó a Sevilla. Su condición de vencido y partidario de la República le cerró el paso hacia la recién fundada Escuela Superior de Bellas Artes.

Con los años su prestigio creció hasta ser reconocido como el más moderno de los escultores de Sevilla. Echegoyán afirmaba en una entrevista de 1961: "Soy un escultor clásico, pero quisiera serlo abstracto. En este momento, la cosa figurativa cada vez me produce mayor cansancio; por eso quisiera ser abstracto, aun cuando muchos creen que éste es un camelo. Es algo más interesante. Es, partiendo de lo figurativo, de los objetos que nos rodean, de lo que algunos llaman las formas esenciales, descomponer estas formas, inventarlas. Y hay que tener mucho talento para inventar cosas nuevas". En 1965 fue nombrado académico numerario en la Real Academia de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría.

El delegado del Patronato del Real Alcázar, Antonio Rodríguez Galindo, presentó ayer el ciclo que el Aula para la Recuperación de la Memoria Histórica ha organizado en el centenario del nacimiento de Echegoyán. El ciclo se compone de una exposición, que se abrirá hoy jueves en el Salón del Apeadero y se desarrollará hasta el 31 de marzo, y de dos conferencias, que se celebrarán mañana viernes y el próximo lunes en el Salón del Almirante.

La exposición recorre la trayectoria vital y artística de Echegoyán. La muestra reúne obras fechadas entre 1931 y 1972. Sus títulos dan cuenta de la diversidad de sus asuntos: Cabeza de niño (1931), Virgencita de Belén (1945), Mi mujer Emilia (1952), Alegoría del teatro (1955), Desnudo (en torno a 1956), Forma cóncava (1962), Circo (1971) y Niñas toreras (1971). Los materiales van desde la escayola, el barro cocido y el bronce hasta el mármol, la madera y el cemento.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 3 de marzo de 2005