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EL DEBATE PARLAMENTARIO DEL 'PLAN IBARRETXE'

Rajoy descarta hablar de otro Estatuto vasco mientras ETA exista

"Los terroristas han establecido las metas que el PNV ha convertido en programa político"

Mariano Rajoy, líder del PP, concluyó ayer que el plan Ibarretxe es un proyecto de ETA: "ETA ha establecido las metas que otros, aquiescentemente, han convertido en programa político", afirmó. Y como ETA es, según él, la "inspiradora" del plan, "ha prestado sus votos" para aprobarlo y "contribuye a su éxito amordazando a la mitad de la población vasca", el PP se niega a hablar de cambios en el Estatuto de Autonomía vasco mientras "ETA no desaparezca". Luego, si acaso, requeriría "el apoyo de más del 90% de los electores vascos", como tuvo en su día el Estatuto de Gernika.

Rajoy llegó al protagonismo que, según él, tiene ETA en el plan Ibarretxe al final de su discurso. Ahí arrancó una ovación de sus diputados que rompió un inhabitual silencio con el que toda la Cámara siguió ayer los argumentos del líder del PP. Tales argumentos fueron los siguientes:

No se discutió ayer en el Congreso una reforma del Estatuto de autonomía del País Vasco: "Ni es una reforma, ni habla de autonomía, ni se acuerda de la Constitución". Es, recordó Rajoy, "un proyecto de pacto político entre Euskadi y España basado en la libre asociación". Y eso "desmantela toda la arquitectura del Estado español" y era un objetivo "de la vieja Alternativa KAS", es decir, el programa histórico de ETA.

El segundo argumento de Rajoy es que el Parlamento vasco "no está facultada para imponer cambios en la estructura del Estado o en el ejercicio de los derechos y libertades ciudadanas". Es decir, que ni aunque hubiera tenido el respaldo del "cien por cien de sus miembros", en vez de la mitad, el plan podría "haberse tomado en consideración".

En tercer lugar, el plan incumple la ley: "Abandona el marco legal, es incompatible con la Constitución, deroga el Estatuto de Gernika y aborda materias que no le competen". E ir contra la ley ataca la libertad: "No cabe libertad fuera de la ley", aseguró, citando a Montesquieu.

El líder del PP mantuvo que esa "ilegalidad", además, incluye "un desprecio grave a las Cortes españolas", a las que se "exige en rebeldía" que acepte "un documento que equivale a una declaración de independencia". La rebeldía obedece, subrayó Rajoy, a que "ya se ha anunciado el propósito de convertirlo en hecho consumado y convocar un referéndum ilegal". Convocarlo sería "prevaricar".

Por todo esto, Rajoy tildó el plan de "farsa", de "desfachatez revestida de hipocresía, de exigencias de diálogo y de no sé cuántos perifollos más para disfrazar sus intenciones verdaderas". Esas intenciones fueron su cuarto argumento: busca "establecer un régimen de castas" por la vía de "diferenciar entre ciudadanía y nacionalidad vasca", es decir, "entre los vascos nacionales y los españoles errabundos; entre los justos y los prescindibles".

Su quinto argumento es que la democracia española se apoya en "el ciudadano, el individuo, como sujeto de derechos y deberes". Destacó que "el viento de la Historia se llevó todos los vestigios del Antiguo Régimen, es decir, los presuntos derechos de los pueblos, clanes, tribus o parroquias". Hablar de pueblo vasco es así "mitología". De ahí concluyó que "en España, como establece la Constitución, no existe más nación que la española" y es en todos sus ciudadanos donde reside la "soberanía".

Su sexto argumento es que el plan, además, no cuenta con el respaldo de la ciudadanía vasca. Sólo tiene "el apoyo del 52% de los parlamentarios", que representan al "41% del censo electoral". Según Rajoy, "estamos ante una gravísima fractura de la sociedad vasca" en la "que una mitad se impone a la otra mitad", con la colaboración de ETA.

Y ése fue el elemento clave para el rechazo del PP no sólo al plan Ibarretxe sino también a la posibilidad de una tercera vía en tanto "ETA no desaparezca". Porque "no habrá paz mientras exista ETA" y porque una reforma bajo su presión sería "poner un precio a la paz" y "ultrajar" la memoria de las víctimas. Además, destacó Rajoy, "el Estatuto de Gernika tuvo el apoyo de más del 90% de los electores vascos". Por tanto, la posición del PP es que "no deberíamos ni siquiera tomar en consideración ninguna propuesta que no contara con un grado de apoyo semejante". Ahí, sin citarlo, criticó al presidente del Gobierno por su oferta de pactar un nuevo estatuto entre todos: "No entiendo de donde proceden tantos afanes, más o menos arcangélicos, por reformarlo". Dio su opinión: "Quizá se busca ganar votos".

LOS ARGUMENTOS DEL LÍDER DEL PP

- "Su exigencia de diálogo es una desfachatez

revestida de hipocresía"

- "Ustedes no buscan diálogo, sino acatamiento y claudicación"

- "¿Conoce, señor Ibarretxe, algún país del mundo donde los grandes partidos no se pongan de acuerdo para defender la soberanía? Yo no. Sería terrible"

- "ETA ha establecido las metas que otros han convertido en programa y puesto por escrito"

- "Este proyecto procurará paz para los que ya viven en paz y no necesitan escolta; para todos los demás, este proyecto no contiene ni un gramo de libertad"

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 2 de febrero de 2005

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