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La economía española creció un 2,6% en 2004 por el consumo y la inversión

El Banco de España no aprecia síntomas claros de que se frene el precio de la vivienda

La economía española avanzó un 2,6% el año pasado, una décima más que el anterior, impulsada por el vigor del consumo y la inversión, principalmente la de vivienda. Son datos del conjunto del año que hizo ayer públicos el Banco de España. El último trimestre se produjo una cierta aceleración de la actividad (creció un 2,7%), aunque con algún cambio en el patrón que ha caracterizado el crecimiento en los últimos años. El Banco de España encuentra una ligera moderación en la deuda de las familias y una ligera caída de la construcción, aunque no ve síntomas claros de desaceleración del precio de la vivienda.

El conjunto del año 2004 arrojó un incremento del 2,6% del producto interior bruto (PIB). La cifra mejora una décima la lograda en 2003 y coincide con la última previsión del Gobierno, que rebajó el crecimiento al 2,6% a finales de año tras haberlo reducido anteriormente del 3% al 2,8%. En los últimos días, el Ministerio de Economía ha sugerido en varias ocasiones que el dato final podía superar ese 2,6%, aunque las cifras del Banco de España, publicadas en su último boletín, no avalan ese optimismo. Los datos de Contabilidad definitivos se conocerán el día 23, cuando el Instituto Nacional de Estadística los haga públicos.

También la evolución intertrimestral ha superado con mucho los datos anteriores: el cuarto trimestre del año, la economía creció un 0,8% sobre el anterior (un 2,7% en tasa interanual), la mayor tasa desde el primer trimestre de 2003 y dos décimas superior a la del tercer trimestre.

Ese 2,6% anual descansa en la demanda interna, que creció por encima del 4%, fundamentalmente en el consumo y la inversión, sobre todo en construcción. No obstante, 2004 ha sido el año del despegue de los bienes de equipo, rezagados en los últimos ejercicios. Al consumo ha contribuido el auge del empleo, sobre todo en la última parte del año, que arrojó un crecimiento anual del 2,1%. Junto a esa fortaleza, el punto más débil de la economía, el sector exterior, acentuó su aportación negativa. La brecha entre importaciones y exportaciones restó alrededor de 1,5 puntos al crecimiento.

Pese a que éste fue el balance general del año, el cuarto trimestre, único aún por despejar, marcó un cambio en la tendencia registrada hasta ahora. La ecomomía registró una ligera aceleración. Ese avance, sin embargo, tiene componentes distintos a los tradicionales. "La demanda interna ha mostrado signos de una leve desaceleración que ha afectado tanto al consumo de los hogares como a la inversión en construcción", asegura el informe. Respecto a la construcción, que ha mantenido avances del 4,5% hasta septiembre, ha registrado "una suave desaceleración en el último trimestre". El indicador que más directamente refleja la evolución de la demanda de vivienda, la edificación residencial, mostró "un punto de inflexión en el cuarto trimestre, iniciando una suave desaceleración".

Pese a todo, el boletín reconoce que los precios de la vivienda han continuado creciendo a tasas elevadas, más de un 17%, según los últimos datos oficiales. Esto ha seguido contribuyendo a la presión financiera de las familias que, aprovechando las buenas condiciones crediticias, han aumentado sus niveles de endeudamiento. Además, el Banco de España no ve síntomas claros de que el precio de la vivienda se desacelere, por lo que advierte de una caída del consumo si se prolonga esta situación.

Menos ahorro

Los hogares también han reducido aún más la cantidad de dinero que pueden dedicar al ahorro una vez pagadas sus deudas, hasta alcanzar niveles negativos en el tercer trimestre. Sin embargo, el Banco de España detecta un ligero endurecimiento en los criterios de bancos y cajas para conceder créditos a la vivienda. Consecuentemente se registra una leve caída de la demanda de crédito por parte de las familias para comprar pisos. Este indicador crece, no obstante, casi un 20%.

Incluso la inversión en bienes de equipo, la más productiva, ha evolucionado peor en el último trimestre. Tras el máximo alcanzado en verano, este indicador apunta "a una ligera desaceleración", aunque el informe asegura que la cartera de pedidos de la industria ha mejorado.

Frente a ello, se produjo una "cierta corrección del desequilibrio exterior en la recta final de año". Las razones hay que buscarlas en la ralentización de las importaciones, ligada a esa relajación de los bienes de equipo, y en la mejora del turismo, determinada por un aumento del turismo en los últimos meses.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 2 de febrero de 2005