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Reportaje:

Una herencia en el trasfondo de un crimen

Una hija no reconocida centra la investigación del asesinato de dos ancianos en Santa Susanna

La muerte de la pareja de ancianos de Santa Susanna (Maresme) formada por Teresa Soler y Luigi Saccomanno ha sacado a la luz el oscuro trasfondo familiar, marcado por supuestos celos y desavenencias. Según fuentes próximas a la investigación, la disputa entre padres e hijos por la herencia del matrimonio se perfila com el móvil más probable de este crimen, en relación con el cual se ha detenido a una hija y una nieta de los fallecidos.

Teresa Soler y Luigi Saccomanno llegaron a Santa Susanna hace 30 años después de conocerse en Suiza. La mujer tenía una hija de un matrimonio anterior, llamada Teresa Gelabert, que actualmente reside en Barcelona y que ha quedado apartada de la investigación policial. Con Luigi, Teresa Soler tuvo otra hija, Caterina, a la que sin embargo el fallecido nunca reconoció, por lo que mantuvo el apellido del primer marido de la madre. Caterina Gelabert, que vive con su marido, Francesc D., en la urbanización Can Ratés de Santa Susanna, es una de las principales sospechosas del crimen junto con su hija, Lídia. Las dos fueron detenidas el pasado domingo por la mañana por los Mossos d'Esquadra, junto con Julio O., de 44 años, que podría tratarse de un compañero sentimental de Caterina Gelabert. La policía autonómica detuvo asimismo a otros dos hombres cuya identidad y grado de posible implicación en el crimen no han trascendido. Todos pasarán hoy a disposición judicial.

Una de las hijas de la pareja, una nieta y dos hombres pasan hoy a disposición judicial

Según han explicado varios vecinos y amigos del matrimonio, Teresa y Luigi tenían previsto dejar su herencia a su nieto varón, Xavier, prescindiendo de Caterina y Lídia. De hecho, muchos de los vecinos de la urbanización Alta Maresme, donde residían los ancianos, desconocían hasta ayer que el matrimonio tuviese dos hijas. "Yo nunca las había visto, aquí sólo venía de vez en cuando el nieto, Xavier. Yo le conocía porque siempre va en un coche negro", explicó ayer Eneida, vecina de la calle de Bulnes. El propio alcalde de Santa Susanna, Joan Campolier, ratifica esta versión afirmando que Teresa nunca hablaba de su hija Caterina, a la que era difícil ver en el pueblo, a diferencia del matrimonio fallecido. "Viaja mucho porque trabaja en una agencia de viajes", explicó el alcalde, según el cual la detenida es una persona "de mucho carácter, pero abierta y de conversación fácil".

Campolier, que no oculta su conmoción por la noticia, recuerda que el mismo día 26 de diciembre había coincidido con Cati y su familia. "Estaban en un restaurante esperando a sus padres, parece que iba a ser una comida de reconciliación, porque también estaba la otra hija", explica. El alcalde asegura que en los días siguientes a la aparición de los cadáveres vio a Caterina "muy triste y afectada".

En las tres décadas que la pareja vivió en el pueblo se habían integrado plenamente en su vida social e incluso se habían hecho bastante populares. Algunos vecinos del municipio coincidieron en destacar la afición del matrimonio por el Barça y por ir "de restaurantes". Éste era el único "lujo" que se daba esta pareja de ancianos que vivían solos en una torre en Alta Maresme, una de las tres urbanizaciones que rodean el centro urbano de Santa Susanna, municipio de 3.000 habitantes. "No eran gente de dinero ni de grandes lujos. Si vivían en la urbanización es porque compraron la casa hace 30 años, cuando casi no había nadie", explicó David Ibarra, responsable del bar Portal de Santa Susanna.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 2 de febrero de 2005