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EL DEBATE SOBRE LA REFORMA DEL ESTATUTO VASCO

El PP critica la pasividad del Gobierno ante el "desafío de Ibarretxe"

Los populares afirman que la actitud del Ejecutivo crea alarma social

El secretario de comunicación del PP, Gabriel Elorriaga, acusó ayer al Gobierno de crear alarma social con su pasividad ante el "desafío de Ibarretxe", aunque aceptó el ofrecimiento del Ejecutivo para mantener en el Congreso una actitud conjunta de rechazo al proyecto de nuevo Estatuto vasco. Elorriaga defendió que "sólo mostrando la fortaleza de los dos grandes partidos nacionales" será posible frenar el plan Ibarretxe.

Elorriaga criticó la "pasividad y la ausencia de una respuesta clara y de una estrategia definida" del Gobierno al afrontar el "desafío del nacionalismo vasco". Una actitud que, a su juicio, "sigue incrementando la alarma" entre los españoles. Subrayó, además, que "la amplitud y profundidad" del diálogo entre el Gobierno y el PP "debe llegar mucho más lejos" de lo planteado por Zapatero, y defendió la necesidad de establecer "estrategias conjuntas de respuesta política y jurídica". Elorriaga, respondía así al ofrecimiento que realizará el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, al líder popular, Mariano Rajoy, para que el PP y el PSOE mantengan una posición "coincidente" de rechazo al plan Ibarretxe en el Congreso.

Para el PP, "sólo mostrando fortaleza, convicciones comunes y determinación de actuar conjuntamente, es posible hacer frente a ese reto", por lo que insistió en la necesidad de hablar "de otras muchas cosas" al margen de la postura común en el Parlamento. En este sentido, citó el debate sobre el Estado de las Autonomías, que estaba previsto que se celebrase este mes "y que parece haber sido cancelado unilateralmente por el presidente del Gobierno". Asimismo, reclamó la reunión de la Conferencia de Presidentes Autonómicos. Elorriaga se refirió también a "otras estrategias de respuesta jurídica", en alusión a la presentación de un recurso ante el Tribunal Constitucional contra el plan Ibarretxe que, en su opinión, "no se puede descartar sin más".

Agradecimiento a los obispos

El responsable de Comunicación del PP agradeció el comunicado difundido el pasado viernes por la Conferencia Episcopal, en el que calificó de "inadmisible" el plan Ibarretxe. A su juicio, las afirmaciones de los obispos ofrecen "un respaldo moral a la posición de la inmensa mayoría de los españoles".

El PP aceptará el ofrecimiento del Gobierno para fijar una posición común con el PSOE en el Congreso frente al plan Ibarretxe, si bien considera que las estrategias y el diálogo "deben llegar mucho más lejos".

Elorriaga criticó que la política de Zapatero se agote en los gestos y en las sonrisas, y lamentó que en esta legislatura el PP esté recibiendo "una permanente provocación y un permanente desprecio", lo que hace "difícil" establecer un marco de colaboración estable con el PSOE.

Por su parte, la secretaria ejecutiva de Política Autonómica y Local del PP, María Soraya Sáez de Santamaría, criticó que Rodríguez Zapatero reciba a Ibarretxe antes de reunirse con Rajoy, puesto que, en su opinión, "lo lógico es que se hubiese reunido previamente con Rajoy para fijar la estrategia frente a un plan que cuestiona la unidad nacional y el modelo de estado autonómico". Sáez de Santamaría añadió, en declaraciones a la Cope, que espera "muy poco" del encuentro del lehendakari con el presidente del Gobierno, porque "a Ibarretxe lo que le diga Zapatero, por un oído le entra y por otro le sale. Él sólo viene para negociar la forma, no el fondo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 9 de enero de 2005