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EL DEBATE SOBRE LA REFORMA DEL ESTATUTO VASCO

Zapatero defiende la "razón democrática" para hacer frente al 'plan Ibarretxe'

El presidente pide a Rajoy que ponga "juicio" en el PP y descarta medidas de excepción

El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, se desmarcó ayer de las reacciones más beligerantes de los populares ante la aprobación en el Parlamento vasco del plan Ibarretxe y aseguró que la respuesta del Ejecutivo es garantizar "la convivencia constitucional" y utilizar siempre "la razón democrática". Tras descartar la suspensión o el recorte del autogobierno vasco, se mostró dispuesto a "compartir" con el líder del PP, Mariano Rajoy, todas las iniciativas previstas por el Gobierno para rechazar el proyecto de nuevo Estatuto vasco. El PP acusó al Gabinete de crear alarma social con su pasividad, y el lehendakari pidió que el plan soberanista sea debatido con serenidad.

El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, defendió ayer tajantemente su modo sereno de afrontar el reto del plan Ibarretxe, a través de la "razón democrática y la convivencia constitucional", y reprochó al PP los ataques permanentes a su persona desde que dicho proyecto fue aprobado el pasado 30 de diciembre en el Parlamento vasco. En clara alusión a Mariano Rajoy, señaló que alguien "debería poner un poco de juicio" en el Partido Popular.

No obstante, insistió en que en su entrevista con el presidente del PP, el próximo jueves, tratará no sólo de "compartir" la respuesta en el Congreso para rechazar el plan Ibarretxe sino que le trasladará "todas las iniciativas previstas por el Gobierno" para que ese proyecto no prospere. Adelantó que descarta medidas excepcionales, como la suspensión de la autonomía vasca, sugerida por el presidente de la Xunta de Galicia, Manuel Fraga, para afrontar el proyecto soberanista.

Zapatero recuerda que va a ver más veces a Rajoy en 9 meses que a Aznar en cuatro años

Zapatero aseguró que explicará a Rajoy todas las iniciativas del Gobierno frente al plan

"Los protagonistas de la transición fueron vistos débiles por algunos y son fuertes históricamente"

Ayer fue la primera vez, desde que el plan Ibarretxe fue aprobado hace nueve días, que Zapatero respondió directamente a los ataques diarios del primer partido de la oposición, que le acusa sistemáticamente de "debilidad" y "falta de respuesta". "El PP lleva días dedicando su tiempo a atacar al presidente en vez de hacerlo al plan Ibarretxe", señalaron fuentes gubernamentales próximas al presidente.

El jefe del Ejecutivo lanzó su respuesta en una rueda de prensa en La Moncloa, en la que no estaba prevista su presencia, tras anunciar el envío de un contingente militar a Indonesia para prestar ayuda humanitaria a los damnificados por el maremoto.

El presidente del Gobierno apeló a la memoria para rechazar el reproche que le dirige el PP de "falta de diálogo absoluto" sobre las medidas a adoptar contra el plan Ibarretxe. Aseguró que su interlocución con el líder de la oposición, Mariano Rajoy, es "infinitamente mejor" que la que el presidente José María Aznar mantuvo con él cuando era secretario general del PSOE y líder de la oposición.

Zapatero recordó que el próximo viernes será la cuarta vez, en los nueve meses que lleva en La Moncloa, que se entrevista con Rajoy, "lo que supone más veces de las que yo fui recibido como líder de la oposición con Aznar, en sus cuatro años de presidente del Gobierno".

También evocó cómo "siempre" que Rajoy le ha llamado por teléfono le ha respondido "inmediatamente", lo que "no sucedía" en la etapa en que el jefe del Ejecutivo era Aznar. Precisó que Aznar no le respondió cuando le pidió entrevistarse con él con motivo de la crisis del Prestige, en el invierno de 2002, y tras su polémica reunión en Marruecos con el Rey Mohamed VI, en diciembre de 2001.

Asimismo, recordó que se enteró por los medios de comunicación de la existencia del proyecto de Ley de Partidos y que de la decisión de promover la ilegalización de Batasuna no fue informado por el presidente Aznar sino por el vicepresidente Rajoy, cuando existía un Pacto Antiterrorista suscrito por el Gobierno, el PP y el PSOE, que exigía una consulta previa de las decisiones que afectaban a dicho acuerdo. "El nivel de diálogo e interlocución que he llevado a cabo desde el primer día con el PP ha sido permanente, abierto y fluido y, desde luego, infinitamente mejor del que hubo en la etapa anterior", apostilló Zapatero.

También replicó al reproche de "debilidad" frente a Ibarretxe que continuamente le lanza el PP. Recordó, en primer lugar, cómo "en función de las circunstancias" se puede "acusar al Gobierno de debilidad o de todo lo contrario", en referencia a su comparecencia ante la Comisión del 11-M, en la que escuchó del PP "todas las cosas contrarias a lo que puede ser la idea de debilidad". Tras la declaración de Zapatero en dicha comisión, el pasado 13 de diciembre, el líder del PP, Mariano Rajoy tildó la intervención de Zapatero de "sectaria, propia de un agitador", que "ha logrado destruir el famoso talante". A su vez, el secretario general del PP, Ángel Acebes, le acusó de "radical".

Zapatero, también se defendió de las acusaciones de debilidad con el argumento de que al gobernar, o al afrontar el reto del plan Ibarretxe, se guía por dos criterios: "la convivencia constitucional y la razón democrática". Zapatero recordó, a continuación, a los protagonistas de la transición democrática, que "pudieron ser vistos por algunos como débiles porque negociaron, cedieron a veces, y llegaron a acuerdos, pero fueron gente muy fuerte en términos históricos".

Además de estas consideraciones, Zapatero aseguró que su pretensión en la reunión del próximo viernes con Rajoy en La Moncloa es "compartir, escuchar, e informar" de todo lo que el día anterior haya tratado con Ibarretxe. El presidente del Gobierno expresó su confianza en poder compartir con Rajoy la respuesta al plan Ibarretxe en el Congreso, durante el debate y la posterior votación de rechazo en el pleno de esa Cámara. Con ello, dio a entender que confía en convencer a Rajoy de que el PP no ponga trabas en la Mesa del Congreso a que el pleno de la Cámara debata y vote el plan del lehendakari.

Zapatero también se comprometió a que el líder de la oposición "va a conocer todas las opciones que contempla el Gobierno", una vez que haya escuchado al lehendakari el próximo jueves en La Moncloa.

El jefe del Ejecutivo descartó cualquier medida excepcional en la respuesta al proyecto de Ibarretxe, y rechazó abiertamente la propuesta del presidente de la Xunta de Galicia, Manuel Fraga, de suspender la autonomía vasca, apelando al artículo 155 de la Constitución.

Como Fraga aludió a que en 1934, el entonces jefe de Gobierno de la II República, Alejandro Lerroux, suspendió la autonomía catalana y "no pasó nada", Zapatero replicó: "No me parece brillante invocar el año 1934, dos años antes del inicio de la guerra civil. Y aunque tengo respeto por las opiniones, quizás sea muy ilustrativo y dé luz sobre por dónde no deben ir las cosas".

También aseguró que la aprobación del plan Ibarretxe en el Parlamento vasco no va a afectar a la continuidad de su proyecto de reformas estatutarias y de la Constitución, en respuesta a la pretensión de Rajoy de cerrar un pacto bilateral con el PSOE frente a las mismas. "En ese programa de reformas que se va a llevar adelante habrá aspectos donde coincidamos con el PP y otros en que quizás no. Pero voy a trabajar con todos los grupos parlamentarios por lograr el consenso y eso incluye también al PP", señaló Zapatero.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 9 de enero de 2005