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Entrevista:RAFAEL PLA ALBIACH, 'EL GRAN FELE' | Director de circo y payaso

"Me gusta el circo que diga cosas"

Pregunta. Usted es payaso.

Respuesta. Es lo que más me gusta hacer. El concepto payaso me gusta mucho y estoy muy enfadado porque la gente empieza a usar la palabra clown. Y como estoy en contra del mal uso de las palabras, voy a volver a hacer un espectáculo que se llamará Payasos.

P. ¿Es un oficio como cualquier otro?

R. Es un oficio, además, de los antiguos. La transmisión de su aprendizaje sigue siendo oral. Es de muy poca reflexión y mucha acción.

P. Sin embargó usted hizo un examen de payaso.

R. Sí, pero eso fue burocracia pura y dura. El sindicato vertical me hizo un examen delante de payasos a los 16 años. Fue una experiencia terrible, pero saqué el título y pude trabajar, porque entonces no dejaban.

P. ¿Cómo es el interior de un payaso? ¿Es triste como lo presenta el tópico?

R. No, no. A mí me gustan los payasos cabreados. El mejor payaso es el payaso cabreado. Es una forma de hacer una serie de habilidades y las cosas buenas y malas suceden independientemente del oficio que tengas. El oficio de payaso tiene cosas buenas: te permite decir cosas que a otros no se lo permiten.

P. ¿Es más duro ser empresario que payaso?

R. Mucho más. Y no es compatible. Desde que soy empresario he dejado de hacer de payaso porque necesitas un estado de ánimo concreto, investigar mucho y perder mucho tiempo jugando.

P. Su genealogía está trufada de artistas. ¿Era inevitable que usted no lo fuera?

R. No, no. Quería ser cualquier cosa relacionada con el mar. Empecé a hacer de payaso por ayudar a mi padre, que se había quedado sin payasos. Luego murió y tuve que hacerme cargo. No era un mundo que me gustase especialmente. Pero luego me atrapó. Creé el circo porque no me gustaba el circo que se hacía. Descubrí otros circos fuera de aquí y a partir de ahí quise montar mi propio circo.

P. ¿Cómo define el circo que hace?

R. Muy antiguo. Me gusta el circo que diga cosas. Cuando el circo es sólo disciplina y número me recuerda a los deportes. Siempre he creído que el circo debería decirte algo más. Nosotros siempre trabajamos con guiones más literarios. Intentamos decir algo más. Es muy difícil porque es muy caro y complicado.

P. Su circo prescinde de los animales.

R. Sí, históricamente en el circo no había animales. Cuando el circo europeo va a los Estados Unidos regresa con carpas y animales. Nosotros hemos vuelto a esa etapa anterior, pero como la estética del animal me gusta mucho siempre tenemos animales de cartón piedra o de fibra. Pero también hay otra razón. Cuando me meto en el mundo del circo descubro cómo se doma a un animal. Sólo daré un dato: al proceso de domar un elefante en la India se le llama "romperle el alma".

P. El Gran Fele tiene una escuela de circo. ¿Hay vocaciones?

R. Hasta que la prueban. Vivimos demasiado rápido. La gente quiere un oficio para hacerlo mañana y eso es muy difícil en el circo, donde se requiere mucho tiempo. No se puede aprender a ser payaso en un mes ni en dos.

P. ¿Qué sensación tiene cuando la gente llama payaso para insultar?

R. Cuando José Luis Corcuera estaba en el Gobierno lo utilizaba mucho. Le mandamos una carta solicitándole que utilizara otros adjetivos como abogado, funcionario, cura, guardia civil... No nos respondió nunca.

P. ¿El circo que montan los políticos es una competencia muy dura?

R. Dura, no, pero sí muy desleal.

EN DOS TRAZOS

Algunos de los antepasados de Rafael Pla (Valencia, 1956) se jugaron la mujer a los naipes, pero la mayoría optó por el mundo del espectáculo entre el Patronato y la Casa de los Obreros. Él proviene de esta rama aunque comprende a la otra. Al morir su padre se hizo cargo de la dirección de la compañía Gran Fele (reducción de Rafelet) y la transformó en un circo más humano y apto para todos los públicos, que huye de la infantilización y de la fácil intertextualidad televisiva. Su último espectáculo, 'Hierofantes', una adaptación muy libre de 'La Tempestad' de William Shakespeare, ya palpita con toda su magia bajo una nueva carpa entre el puente de la Exposición y el de las Flores de Valencia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 12 de diciembre de 2004

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