OPINIÓN DEL LECTORCartas al director
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Pasos atrás

Hace unos días, José Luis López Bulla y Carles Navales defendían el sí a la llamada Constitución europea. Nos decían que sí porque nadie les había convencido de que no y observaban una coincidencia entre defender el sí o el no y, respectivamente, gozar de un europeísmo genético o sufrir de un localismo contumaz.

No me parece que así podamos debatir con la serenidad y el rigor que exige la importancia de la cuestión. Como tampoco nos llevaría a ninguna parte esgrimir que Le Pen votará no o que Aznar votará sí. Pero lo que motiva estas líneas es la afirmación de que "el talante de los grandes sindicatos siempre ha sido reformista" (hipótesis para tesis doctoral: ¿es o ha sido esto cierto en todo tiempo y lugar?) y, especialmente, el hecho de recurrir presuntamente a Lenin en apoyo de esta afirmación: "Para el comunista Lenin era aquello de dos pasos adelante y uno atrás". Retroceder un paso para así poder luego avanzar dos sería el no va más de la astucia política, que conduciría a resultados espléndidos; seguramente, Lenin alguna vez dio un paso atrás y no vamos a discutir ahora si esto le permitió o no dar después pasos adelante. Pero, contra lo que, por lo visto, muchas personas creen, una de las obras más conocidas (?) de Lenin se titula Un paso adelante, dos pasos atrás y versa, esencialmente, sobre el peligro que supone, para el movimiento obrero, rebajar la importancia de la organización.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 11 de diciembre de 2004.

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