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Un juez denuncia supuestos testimonios falsos en el juicio del 'caso Ndombele'

El acusado de matar a un angoleño en Alcorcón fue absuelto por el jurado

El caso por el impune crimen de Ndombele Augusto Domingo, el inmigrante angoleño de 16 años asesinado el 20 de julio de 2002 en la zona de copas de Costa Polvoranca, en Alcorcón, podría dar un vuelco espectacular. Hay sospechas de que al menos dos de los más importantes testigos del juicio pudieron mentir en sus declaraciones, lo que pudo favorecer al único acusado del crimen, el ex portero José David Fuertes, de 26 años, quien fue absuelto por el jurado popular y quedó libre tras la lectura del veredicto.

Ha sido el presidente de la Sección Quinta de la Audiencia de Madrid, Arturo Beltrán, quien ha denunciado ante el tribunal que juzgó este caso, la Sección Sexta de la Audiencia, que el padre de un testigo le informó de que su hijo había mentido en el juicio. La mentira consistiría, según fuentes de la Audiencia, en que el testigo, cuyas iniciales son Javier C. M., declaró en el juicio que había estado en Costa Polvoranca con el acusado la noche del asesinato, cuando en realidad pudo no estar allí. Y que su novia (María José C., que también intervino como testigo a favor del reo) tampoco estuvo esa noche en la zona del crimen. El jurado declaró inocente a Fuertes argumentando que ningún testigo había visto al acusado cometer el crimen. Según los citados medios, ambos testigos -de acuerdo con lo comentado por el padre de uno de ellos al magistrado- habrían recibido amenazas para mentir.

La unánime absolución de Fuertes por parte de un jurado popular, hecho ocurrido el 28 de octubre, levantó la indignación de los padres de Ndombele, de raza negra. La madre sufrió un desmayo al emitirse el veredicto de inocencia. Fuertes se deshizo de las esposas y abandonó la sala de vistas eufórico y lanzando amenazas contra Esteban Ibarra, presidente del Movimiento contra la Intolerancia, que intervino en el juicio como acción popular y que había pedido 20 años de cárcel por el "asesinato racista" de Ndombele. La fiscal pidió 13 años de cárcel. La denuncia que interpuso al mediodía del lunes el magistrado podría dar un giro a este caso, pendiente de recursos. El jurado ya emitió su veredicto, si bien el presidente del tribunal, el también juez José Manuel Fernández, de la Sección Sexta, aún no ha hecho pública la sentencia, que necesariamente será absolutoria de acuerdo con el jurado.Tras el juicio, la familia de la víctima anunció que recurriría la absolución de Fuertes ante la Sala de lo Penal y Civil del Tribunal Superior de Justicia. Entre las facultades de este tribunal está la de ordenar anular o repetir el juicio

Según fuentes de la Audiencia de Madrid, en la denuncia interpuesta por el magistrado Arturo Beltrán se indica que el 22 de octubre recibió en su domicilio la llamada de Florentino Cerezo, abogado y compañero de colegio del juez durante dos años. En los últimos 35 años, juez y abogado se han visto cinco o seis veces, siempre por casualidad o por razones derivadas de sus respectivas condiciones de abogado y juez, según los citados medios, que han sido informados de la denuncia. Como Beltrán no estaba en casa, el comunicante le dejó un mensaje pidiéndole que le llamara a su despacho por un asunto personal y dejándole el número de teléfono. El juez devolvió la llamada y fue entonces cuando Cerezo le explicó que su hijo y la novia de éste no habían dicho la verdad en el juicio de Costa Polvoranca.

Según los citados medios, Cerezo comentó al juez que el motivo de la llamada era pedirle consejo sobre qué debía hacer, ya que su hijo estaba amenazado por personas del entorno del acusado, que en su día, incluso, le habían ofrecido dinero a cambio de declarar que había estado en Costa Polvoranca y que sólo vio a Fuertes dar una bofetada a Ndombele.

El día del asesinato

Cerezo explicó también al magistrado, siempre según los citados medios, que se había enterado por la prensa de que su hijo había declarado en ese juicio y que fue su esposa, la madre del chico, quien le comentó que éste le había dicho que había mentido en el juicio, ya que ni siquiera estuvo ese día en la zona de copas de Costa Polvoranca.

Dado que en esa fecha el juicio se había iniciado pero seguía celebrándose, Beltrán instó al padre a que convenciese a su hijo para que contara la verdad y a que pidiese para ello por escrito una comparecencia urgente ante el tribunal. La conversación entre el juez y el padre fue el sábado 23 de octubre y el escrito debía presentarse el día 25, lunes. Según las citadas fuentes, el padre prometió en dos ocasiones al magistrado que lo haría así, aunque le advirtió de que no sabía si lograría convencer a su hijo, ya que tenía miedo de las represalias del entorno del acusado.

El magistrado, que pide que su denuncia sea investigada en la plaza de Castilla, es consciente de que la información que le participó Cerezo es referencial, señalan los citados medios. Y por ello en la denuncia indica que hubiera preferido que ambos testigos hicieran lo que el padre de uno de ellos prometió que harían. El juez ha decidido denunciar los hechos al ver que había pasado un tiempo prudencial y que los testigos no hacían nada. El juez entiende que se trata de hechos muy graves que, en conciencia, no se deben ocultar a la justicia.

El propio juez comentó a Cerezo, mientras redactaba la denuncia, su intención de denunciar los hechos. En concreto, le comentó que ya había dado cuenta verbal al tribunal y que iba a interponer una denuncia y que sería bueno que tratase de convencer a su hijo de que aclarase la verdad y, de camino, se aprovechase de los beneficios procesales que supone una confesión voluntaria y la colaboración con la justicia. Pero, tras volver a hablar con su hijo, el padre llamó al juez y le dijo que éste había dicho la verdad en la vista y que no tenía nada nuevo que aportar. Además, comentó al juez que su hijo comparecería el día 10 (por ayer) en la Audiencia para aclarar lo ocurrido. Ayer no se presentó.

Otro juicio contra el ex vigilante

El fiscal reclama seis años de prisión para José David Fuertes -el ex vigilante del pub Inn de Costa Polvoranca (Alcorcón) que fue absuelto por un jurado de la muerte de Ndombele Augusto- por agredir a un hombre en otro pub. El juicio iba a comenzar ayer en la Audiencia de Madrid, pero fue suspendido debido a que no está personada en la causa la compañía de seguros del local.

La acusación particular pide para el acusado 10 años de prisión. Según explica el fiscal, sobre las 2.30 del 12 de enero de 2002, José David trabajaba como portero en el pub Fiction, situado en la calle de Julio Merino, de Madrid, donde tuvo un enfrentamiento con Miguel G., al que impidió la entrada al local "propinándole un fuerte puñetazo en la cara". Agrega que el golpe le ocasionó traumatismo nasal y lesiones oculares. Como secuelas sufre desviación del tabique nasal y una reducción de la agudeza visual en un 30%, según el fiscal, que considera que el acusado es autor de un delito de lesiones y pide 30.000 euros.

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