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Crítica:TEATRO

Se puede ser normal

Está bien que se perpetúen las dinastías teatrales: Ignacio Amestoy estrena, y su hija Ainoa, hasta ahora actriz, dirige la producción: Ainoa Amestoy D'Ors, dice el programa, para que se vea cómo continúa otra dinastía y las une.

La obra tiene cinco actores, y una historia familiar más o menos dura, de la que destaca una situación: la chica es víctima de un daño cerebral, y una parte de la familia quiere mantenerla en la anormalidad, mientras otra quiere incorporarla a la vida: que estudie, que trabaje.

La actriz protagonista ha investigado los movimientos, los gestos de una persona en esas condiciones y hace una gran labor. El personaje trabaja, y en ese lugar donde es empaquetadora encuentra otro personaje en su misma condición física, y la obra termina con el amor normal que brota entre los dos. Es, en la línea de bondad con la que siempre escribe Amestoy, una excelente aportación. No es extraño que ayude a su producción la Asociación de Daño Cerebral Sobrevenido (Apanefa).

De Jerusalén a Jericó

De Ignacio Amestoy. Intérpretes: Blanca Herrera, Garbiñe Insausti, Fran Fernández Asensio, Borja Cortés y Nicoleta Cristina. Dirección: Ainhoa Amestoy. Galileo Teatro. Madrid.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 11 de noviembre de 2004