Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Trintignant subraya el lado nostálgico y triste de Apollinaire

El actor recita en Girona los versos del poeta que leía junto a su hija Marie

Jean-Louis Trintignant, con una intensa filmografía formada por unas 120 películas, está entregado en cuerpo y alma al teatro. Si se le pregunta sobre la posibilidad de volver al cine, responde: "Jamás". Los versos de Apollinaire, que años atrás había recitado junto a Marie, su hija fallecida a manos de su pareja, se han convertido en el bálsamo para curar sus heridas. El espectáculo Apollinaire, que resalta el lado "nostálgico y triste" del poeta y que esta noche se representa en el Teatro de Salt (Girona), está marcado por una sobria puesta en escena llena de emoción.

El rostro grave y ceñudo de Trintignant, que en diciembre cumplirá 74 años, recuerda de inmediato al papel del magistrado desencantado y nihilista que interpretó en Rojo, la película de Krysztof Kieslowski, pero enseguida algunas de sus bromas dejan asomar un trasfondo irónico que desmiente las apariencias. Cuando se le pregunta qué tiene en común con ese personaje, responde que, como él, "está desesperado, pero no triste".

Trintignant explica que decidió suprimir una parte del espectáculo original, que incluía una grabación de uno de los poemas recitados por su hija. "Creo que era demasiado fuerte, recordaba a sucesos que teníamos muy marcados y decidimos cortarlo". La hija de Trintignant murió a causa de los golpes recibidos por su compañero sentimental, el cantante del grupo Noir Désir, Bertrand Cantat, en agosto de 2003. Trintignant contó ayer que Apollinaire era un fuerte nexo entre él y su hija, que ya con quince años le regaló a su padre una cinta que contenía grabaciones del poeta. Unos años antes de su muerte, Marie, también actriz, protagonizó en compañía de su padre algunos recitales en torno al poeta mal-aimé. A Jean-Louis Trintignant le gusta la "modernidad" de Apollinaire, a quien considera uno de los grandes poetas, a pesar de ser menos conocido que otras grandes figuras francesas como Rimbaud. "Vivió en una gran época, a principios del XX, cuando surgieron las invenciones más importantes desde que el mundo existe", aseguró el actor. Trintignant no dejó de admitir que en su espectáculo "se traiciona un poco" el espíritu del poeta, puesto que se subraya más el lado "nostálgico y triste" de su poesía, que también tenía un aspecto vitalista y alegre. En la obra, el actor aparece sentado en una pequeña mesa sobre un fondo negro. Mientras recita los poemas, se establece un diálogo entre el violonchelo y el acordeón que acompañan a Trintignant en el escenario. Las composiciones musicales son arreglos de piezas de Erik Satie, contemporáneo y amigo de Apollinaire, y nuevas creaciones de Daniel Mille, el acordeonista. Los poemas de Apollinaire han sido escogidos entre dos obras: Alcools y Poèmes à Lou. Estos últimos contienen las ardientes poesías que Apollinaire envió a su amada Louise desde las trincheras de la Primera Guerra Mundial. Son imágenes alucinadas en las que el recuerdo del amor no correspondido se mezcla con la violencia y el dolor de los campos de guerra. "Hemos trabajado mucho tiempo para unir texto y música en un gran trabajo de depuración y condensación. Tanto, que quizás cuando lo veáis pensaréis que no ha quedado nada", bromeó.

Trintignant reconoció ayer que le hubiera gustado ser un gran director de cine y un buen actor de teatro, pero que no se arrepiente de su trayectoria. El actor, que sólo ha dirigido dos películas, aseguró que los mejores filmes de su carrera son "los cinco o seis últimos". Ahora tiene nuevos proyectos teatrales. Está preparando una obra original de Samuel Benchetrit, el director de la película Janis y John y antiguo compañero de su hija. El actor francés tuvo palabras de elogio para el actor Sergi López, con el que coincidió durante tres días en uno de sus últimos rodajes y al que dijo querer mucho.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 11 de noviembre de 2004