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El Athletic despide a Zubizarreta

El presidente Lamikiz prescinde del director deportivo y se queda sin referentes en la gestión

A partir de hoy, Andoni Zubizarreta ya no será director deportivo del Athletic, un año antes de que concluyera su contrato con el club rojiblanco. Un acuerdo amistoso entre las partes ha zanjado una relación que se inició en las anteriores elecciones cuando Javier Uria, en su afán de modernizar el club, le contrató para dirigir la parcela deportiva. Tres años después, fallecido Javier Uria, Andoni Zubizarreta ha sido la víctima habitual de cada elección rojiblanca. Cuando ganó Uria, el pagano fue José María Amorrortu, director de la cantera de Lezama (hoy entrenador de la Real Sociedad); ahora, Zubizarreta es el pagano de un debate sobre la organización deportiva que siempre halla sus víctimas en el fútbol base.

Lezama, la principal virtud del Athletic, se ha convertido, por inercia, en el debate habitual y rutinario del club. En realidad se cambian los coordinadores, los responsables, pero el modelo continúa en parámetros similares. Andoni Zubizarreta estaba condenado desde el día después de las elecciones. El nuevo presidente, Fernando Lamikiz, ya se había posicionado por un triunvirato formado por los ex futbolistas Dani y Noriega, y Koldo Asua, un histórico del fútbol base. Sobre Zubizarreta siempre planeó la idea de que era un director deportivo de alto standing (con un coste de un millón de euros anuales) que según los nuevos dirigentes no se correspondía con el tamaño de la entidad, ni con las obligaciones del cargo en un club que hace cuatro años que no realiza fichajes.

Zubizarreta no vino a fichar futbolistas, porque ni las arcas de la entidad ni su filosofía lo permitían. Nada más llegar ya afirmó que su amigo Jorge Valdano (entonces director deportivo del Real Madrid) viajaba en avión para hacer su trabajo, mientras que a él le bastaba "con ir en taxi", habida cuenta de las estrechas fronteras rojiblancas. Sin embargo su trabajo era más complejo. A él le correspondió cambiar la política de contratos, introduciendo los criterios de objetivos, racionalizar económicamente una política anterior expansiva y diseñar un plan de cantera (el Plan Dena, discutible como todos pero en marcha para gestionar mejor los recursos del resto de clubes vascos.

El despido de Zubizarreta deja a Ernesto Valverde (que acaba contrato esta temporada) sin su principal valedor. Zubizarreta fue el principal apostador de una vía arriesgada, la de un entrenador de cantera, sin pedigrí (sólo había entrenado al Bilbao Athletic), joven y ex ayudante suyo en la dirección deportiva. Era una apuesta no sólo por la persona sino por la cantera. Valverde es el encargado de recuperar los valores de la cantera frente a los dispendios de fichajes realizados cinco años atrás. Zubizarreta y Valverde estaban convencidos de que la camada de Lezama era útil para el primer equipo y sólo requería el impulso de la valentía. Valverde puso en práctica lo que sus antecesores no se atrevieron y San Mamés se ilusionó al recuperar buena parte de sus señas de identidad.

El fallecimiento de Javier Uria y las elecciones rompieron el sistema. Desde hace años, las elecciones rojiblancas se deciden por dos vías: el posible nuevo técnico (algo inviable en estos comicios por el consenso con Valverde) o los directores deportivos o del fútbol base. Lamikiz, Pradera y Guzmán, los tres opositores a la presidencia, adquirieron como primer objetivo diferenciarse de la anterior Junta.

Ahora Lamikiz se queda solo. Oficialmente venderá la imagen de haber ahorrado al club un sueldo importante, pero se ha quedado solo, sin escudo. El ex futbolista Dani -enlace entre la directiva y el primer equipo- no se ha distinguido por su capacidad de decisión. Noriega -director de Lezama-va a estar lejos de la plantilla profesional. En la directiva, no hay interlocutores acreditados. Todo queda en manos del presidente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 11 de noviembre de 2004